“Inspiración y no época”: la historia detrás del diseño de vestuario de “Chicago”
Prendas vintage transformadas, strass cosidos uno a uno y diseños que deben resistir baile, cambios rápidos y función tras función. Detrás de este trabajo está Andrea Contreras, quien conversó con nosotras sobre el proceso de creación del vestuario de “Chicago”.
“Chicago” llegó al Teatro Municipal de Las Condes con una puesta inspirada en el universo de los años 20, marcada por el brillo, el movimiento y una identidad visual que contrasta con una historia atravesada por el crimen, la fama y la corrupción.
La producción, dirigida y coreografiada por Eduardo Yedro, tiene a Constanza Mackenna como Roxie Hart, Antonia Bosman como Velma Kelly y Eyal Meyer como Billy Flynn.
Detrás de esa estética está la diseñadora Andrea Contreras, quien tomó la época como punto de partida, pero no como una regla.
La idea fue conservar los códigos reconocibles de “Chicago” y, al mismo tiempo, crear prendas capaces de responder a las exigencias de un musical.
Inspirarse en la época sin ser la regla
Para Andrea, reproducir rigurosamente las siluetas originales habría limitado parte del trabajo escénico.
“Hay veces que cuando uno hace la época muy rigurosamente no siempre ayuda. No siempre los largos o lo holgado ayudan para el género musical”, explicó la diseñadora.
Esa reinterpretación se tradujo en siluetas marcadas, brillos, plumas y volumen, combinados con una paleta dominada por negros, grises y burdeos.
“Lo que sí quisimos proponer fue esta sensación de espectacularidad, pero muy oscura también, porque se trata de corrupción, de gente que está presa, de mujeres que son asesinas. Es duro el tema en el fondo”, contó.
De la ropa vintage al escenario
Parte importante del vestuario nació lejos de una tienda de telas. Andrea Contreras trabajó con prendas recicladas, ropa de segunda mano y piezas vintage que luego fueron desarmadas o transformadas para la obra.
“En el mundo de la ropa vintage, de segunda mano y de la feria se encuentran textiles y tesoritos muchísimo más interesantes que ir directo a buscar a las tiendas de telas”, señaló.
Uno de esos hallazgos terminó convertido en uno de los looks de Velma.
La diseñadora partió de un vestido largo de terciopelo sintético, lo transformó en la malla que vemos sobre el escenario y añadió detalles de strass cosidos uno a uno.
Cuando verse bien es solo el comienzo
En un musical, el diseño también tiene que sobrevivir al movimiento. Las prendas deben acompañar las coreografías, permitir cambios rápidos y resistir varias funciones sin perder su efecto visual.
“Creo que son los desafíos de siempre, que algo se vea muy espectacular, pero al mismo tiempo tenga flexibilidad y sea de cambio rápido. Siempre es lo mismo con los musicales, cambio rápido, movilidad, pero que estas dos cosas no sean un límite para que se vea bien”, explicó Contreras.
Y el proceso no termina con el boceto. Las pruebas de vestuario permiten ajustar cada pieza directamente sobre quien la llevará a escena.
“Creo que con los años he aprendido que no todo está en el boceto. También está mucho en la prueba de vestuario, en la persona en particular y en cómo se siente”. Y agregó “En el cuerpo uno termina de diseñar”.
“Chicago” se presenta en el Teatro Municipal de Las Condes hasta el 1 de noviembre de 2026, con una producción que demuestra que detrás de cada brillo, fleco o silueta hay también decisiones técnicas, oficio y una lectura propia de uno de los musicales más reconocibles de Broadway.