EXPERTAS
Cuando llega septiembre pienso en Floricienta. En las flores amarillas que aparecían en uno de sus capítulos. Pero esto que te voy a contar no es sobre esperar flores, sino sobre lo que pasa cuando entiendes que puedes crearlas.
Hoy en día, el rubor es un must cuando queremos agregar un toque de calidez y vida a nuestra piel, pero también es importante saber cómo ocuparlo y elegir el que mejor funcione para nuestro tipo de piel.
Hay prendas que simplemente vestimos y otras que cuentan de dónde venimos. El traje de huaso y el de china son probablemente dos de los ejemplos más reconocibles de cómo la ropa puede convertirse en identidad. Pero ¿qué pasa cuando esas referencias salen de lo estrictamente histórico y llegan al clóset cotidiano?
Algunas veces no hay para qué complicarse tanto. Y si bien no es un crimen saltarse la rutina de skincare, hacerlo constantemente cuando las circunstancias no son las óptimas sí puede dejarte en peores condiciones.
Esta es una pregunta real. Y también una idea con la que he tenido que reconciliarme durante los últimos meses.
Siempre me pasa que se viene el cumpleaños y entra esa cuota de nostalgia. ¿Te pasa también? No sé si es ese sentir de recopilar los años que han pasado, las historias vividas y el camino recorrido. Porque, aunque a veces el alma y la mente piensen que es poco, los números dicen otra cosa.
Debo decir que, sin darme cuenta, hay días en que me visto como las propias chicas danesas en un día de desfile de esta semana de la moda.
Me puse bélica y juzgona...¡Pero es que a veces todos hemos necesitado su buen tirón de orejas!
Reconozco que es romántico. Que es bonito eso de tener tu “perfume firma”. Una botellita única, que se termina y se vuelve a comprar en un ciclo infinito. Perfecto y consistente. Sólo un perfume por muchos años.