21 Looks por personaje: cuando el vestuario también cuenta la historia
La diseñadora de vestuario Dennisse Vidal conversó con nosotros sobre el trabajo detrás de “El Peligro de Quererte”, miniserie ambientada en el Valparaíso de los años 50. Entre archivos, ferias, confecciones especiales y un uso estratégico del color, la ropa terminó convirtiéndose en otra forma de contar la historia.
La serie cruza los caminos de Alba (Fernanda Finsterbusch), una estudiante de medicina, y Zahira (Carmen Zabala), dueña de La Joya, dos mujeres que provienen de realidades muy distintas
Detrás de esa construcción visual está Dennisse Vidal, diseñadora con 14 años de experiencia en el medio audiovisual y una trayectoria desarrollada principalmente en ficción.
Dos mundos contados a través del color
Antes de pensar en prendas específicas, el proyecto comenzó con la lectura del guion y el análisis de la edad, personalidad y contexto de cada personaje.
“Para este proceso fue súper importante el color. Fue algo que marcó mucho la definición de cada personaje y también de sus mundos”, dijo Dennisse Vidal.
En Zahira, el vestuario debía transmitir poder, sensualidad y noche. Su universo se construyó con rojos, naranjos y dorados, además de lentejuelas, pedrería, telas satinadas y siluetas marcadas.
Alba, en cambio, se mueve entre verdes, azules, grises y blancos, colores asociados a un ambiente familiar más clásico y tradicional.
Uno de los guiños más importantes que nos comentó la diseñadora aparece precisamente en Alba: es la única mujer que utiliza pantalones en la serie, una decisión ligada a su condición de estudiante de medicina y a la intención de representar el empoderamiento femenino dentro del contexto de posguerra.
Otros personajes también esconden pequeños códigos. Mario Monti lleva colleras con sus iniciales, mientras que algunos accesorios de Ramis incorporan referencias árabes asociadas a sus orígenes familiares.
De las ferias a prendas hechas desde cero
Recrear los años 50 implicó también un desafío práctico: encontrar vestuario que funcionara para la época.
“Esta época obliga mucho a buscar. Hay que buscar cosas en ferias y en tiendas de antigüedades, porque ahí hay mucho material que nos puede servir”, explicó la diseñadora.
El equipo combinó arriendo de vestuario con piezas encontradas en ferias y tiendas especializadas, mientras que otras fueron confeccionadas especialmente para la producción.
En promedio, se prepararon cerca de 21 looks por personaje, además de clósets de respaldo para enfrentar cambios o imprevistos durante el rodaje. Algunas escenas incluso requirieron varias copias de una misma prenda para poder repetir las tomas.
Investigar antes de vestir
Para que el resultado se sintiera realmente porteño y no como una versión genérica de los años 50, la investigación tuvo un rol central.
El departamento de vestuario revisó imágenes de archivo, documentos de estudiantes de medicina, fotografías de Sergio Larraín, referencias del burdel “Los Siete Espejos, la película “Valparaíso mi amor” y el libro “La bohemia del medio siglo”, de Samuel León Cáceres.
La intención era mantener la época presente sin convertirla en un disfraz. “Tratamos de que no se vieran sobreactuados o ‘disfrazados’, por así decirlo. Intentamos utilizar elementos básicos e incorporar algunos pequeños guiños, pero siempre basándonos en la realidad de la época”, explicó Dennisse.
Una imagen construida entre todos
El vestuario fue solo una parte del resultado final. Durante las pruebas de look, Vidal trabajó junto a maquillaje, peluquería, arte y dirección para coordinar colores, accesorios, peinados y contrastes.
Ese diálogo entre departamentos permitió que cada personaje mantuviera una identidad visual coherente y que la ropa se integrara naturalmente a la historia.
En “El Peligro de Quererte”, cada pieza aporta una pista sobre quiénes son sus protagonistas y el mundo al que pertenecen.