Rubio, volumen y personalidad: cómo Dolly Parton hizo de su pelo su sello personal
La reina del country falleció este martes 25 de agosto a sus 80 años, dejando atrás siete décadas de música, actuación y filantropía. Con una estética fácil de recordar, el rubio y el volumen fueron parte de una identidad que logró atravesar generaciones.
Más que un peinado, su cabellera terminó funcionando como una marca personal que la acompañó mientras cambiaban las modas y sus apariciones en pantalla. Podían variar los rizos, la altura o el largo de su pelo, pero hubo dos elementos que nunca abandonó: el rubio y la densidad del cabello.
Y no era casualidad. Dolly siempre habló de su apariencia con humor y seguridad. Frente al conocido estereotipo de la “rubia tonta” y a las bromas que surgían en torno a él, ella decía: “No me ofenden todos los chistes sobre rubias tontas porque sé que no soy tonta… y también sé que no soy rubia”. En realidad, su característico platinado era parte de una gran colección de pelucas.
Decolorar y cardar constantemente su pelo natural comenzó a dañarlo, pero ella no quería renunciar al efecto que tanto le gustaba. El uso de pelucas le dio la libertad de cambiar de forma, largo y textura sin perder aquello que ya se sentía completamente Dolly.
Su identidad a través de las pantallas
Dolly construyó una estética marcada por su melena rubia y un volumen intenso, que se mantuvo reconocible incluso en sus breves apariciones en televisión, o “cameos”, mientras cambiaban los personajes y las décadas.
Con su famosa canción y la comedia “9 to 5” (1980), Dolly llevó su sello beauty al cine con el pelo más corto, un rubio platinado y rizos bien marcados que aportaban altura y presencia alrededor de su rostro.”
Años después, esa misma esencia funcionó incluso en versión animada. En 1999 apareció interpretándose a sí misma en la conocida serie Los Simpson, conservando los códigos visuales que para entonces ya formaban parte de su estilo.
Fue Hannah Montana la que volvió a acercarla a una generación de jóvenes con referentes y modas completamente distintas.
Entre 2006 y 2010 apareció como la “tía Dolly” junto a su ahijada Miley Cyrus, y la propia cantante contó que, después del programa, muchos niños comenzaron a reconocerla de esa manera.
Tres décadas, tres pantallas distintas y una misma identidad: cambiaban los peinados, pero su característico rubio y su extravagancia seguían diciendo Dolly.
Su sello marcó a nuevas generaciones
Su vínculo con artistas más jóvenes tampoco terminó en televisión. Con Miley, Dolly asumió durante años un rol cercano a la mentoría. Ambas compartían raíces en Tennessee, algo que ayudó a fortalecer una relación especial y que, con el tiempo, también dejó huellas en el terreno beauty.
En los Grammy de 2024, Miley apareció con un gran bouffant cardado y elevado que hizo inevitable recordar el pelo XL de su madrina. Con un extravagante look mucho más atrevido, la cantante tomó uno de los códigos más emblemáticos de Dolly y lo llevó a su propia estética.
Sabrina Carpenter también ha encontrado inspiración en la leyenda del country. La cantante ha contado que busca referencias en fotografías antiguas y que las imágenes de una Dolly joven forman parte de sus referentes a la hora de construir su estilo.
Ahí está una de las grandes fortalezas de su imagen. Dolly no dejó un único corte para imitar, sino una forma de entender la belleza: exagerar aquello que te gusta, hacerlo propio y conservar suficiente personalidad para seguir siendo reconocible incluso cuando todo lo demás cambia.