Arte y Moda: Un recorrido por la delgada línea entre los óleos y la alta costura

La Met Gala ya tiene fecha, tema y un dress code que invitará a sacar el lado más artístico de la moda. Y de cara al evento más esperado de la industria,  en Somos La Percha exploramos cómo el arte ha inspirado la moda y sus algunas de sus editoriales. 

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Un Saint Laurent inspirado en un cuadro geométrico de Piet Mondrian o tal vez una capa con los pájaros de Georges Braque. O quizás una editorial donde la modelo imita alguno de los cuadros más famosos de la historia.

La moda y el arte están intrínsecamente relacionados. Después de todo, ambos operan bajo la premisa de que la estética es un lenguaje y una forma de comunicar lo que las palabras a menudo no alcanzan a decir.

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Mientras las y los artistas utilizan los pinceles para capturar la esencia del tiempo, los diseñadores encuentran en las telas una narrativa que se mueve con las personas. Verdaderas esculturas vivientes en las que el cuerpo se convierte en un canvas por cubrir. 

Volúmenes que crean formas arquitectónicas o siluetas que borran las líneas entre el diseño industrial, la biología y la alta costura, tal como lo hace Iris van Herpen

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El arte como inspiración

No hay dudas de que la moda es una expresión artística que, constantemente, encuentra en el arte una fuente inagotable de inspiración. 

Los grandes clásicos se plasman en chaquetas o vestidos y otros se reinterpretan bajo la mira de la modernidad; el óleo se convierte en códigos de color digital y las lonas adquieren la textura del couche.

Bueno, hoy por hoy, en una serie de fotogramas por los scrolleamos de forma infinita. Imágenes que hoy revisitamos para explorar esa delgada línea que separa el arte de la moda, pero que, a la vez, nos recuerda de esa retroalimentación constante entre la una y la otra. 

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Por ejemplo, en julio de 2007, Cate Blanchett posó ante el lente de Irving Penn en un vestido Balenciaga diseñado por Nicolas Ghesquière. Una pieza y una imagen que simulan el “Retrato de la Armada”, ese icónico cuadro de George Gower

Y en 1999, Nicole Kidman se enfundó en un vestido negro de Óscar de la Renta y posó igual que “Madame X”, esa celebre y escandalosa socialité francesa de siglo XIX; misma que fue retrata por John Singer Sargent

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O incluso, las múltiples reversiones de Ofelia, el óleo de John Everett Millais que, en 2011, fue replicado en forma editorial por Steven Meisel y Saoirse Ronan en Balenciaga de Nicolas Ghesquière o Rooney Mara en Vera Wang

Sin embargo, estas interpretaciones del arte no son las únicas. Para su colección de Alta Costura de 2022, Yves Saint Laurent plasmó las alas de “Los Pájaros” de George Braque en una capa verde . Y no podemos olvidar los blazers que introdujo en su colección de Primavera de 1988 que emulaban los colores y patrones de Vicent Van Gogh.

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De hecho, esa no fue la única vez que se inspiró en el “Jarrón con 15 girasoles” o “Los Lirios”, pues, en la misma colección de Alta Costura 2002, presentó dos nuevas versiones del diseño.  

Y es que claro, el diseñador era un amante del arte y un coleccionista que convertía los óleos, acuarelas o acrílicos más famosos del mundo en piezas ponibles: Una falda de seda con los mismos colores de “El disco” de Fernand Léger o el bosquejo de “La blusa rumana de Henri Mattisse convertida en, precisamente, una blusa con los mismos patrones.

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Y es que el arte no tiene por qué estar en un museo, colgando de un muro ante la mirada del mundo, sino también, puede plasmarse en una prenda de uso diario; una falda, un vestido o un bolso que lleve el arte en sí y no sólo en en cuanto a estructura y diseño.

La moda y el arte se habitan y quizás, con la próxima Met Gala, los límites que aún las separa se desdibujen entre lo clásico y moderno.


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