De los lunares a Louis Vuitton: el impacto de Yayoi Kusama en la moda transformó el arte
Este 26 de agosto se dio a conocer el fallecimiento de la artista japonesa Yayoi Kusama, una gran referente en la moda y el arte.
Kusama no llegó a la moda de la mano de una gran firma. Durante los años 60 comenzó a experimentar con prendas como una extensión de su obra, incorporando transparencias, aberturas, formas provocadoras y, por supuesto, sus característicos lunares.
En 1968 incluso fundó Kusama Fashion Company Ltd., llevando sus diseños a tiendas de Nueva York.
Lo que comenzó como una obsesión artística terminó convirtiéndose en uno de los códigos visuales más reconocibles de la cultura contemporánea. Kusama llevó los lunares desde sus pinturas y esculturas hasta vestidos, bolsos, zapatos y accesorios, haciendo que la repetición se transformara también en un lenguaje de moda.
Su unión con Louis Vuitton
En 2006, Marc Jacobs visitó a Kusama en su estudio de Tokio. El entonces director creativo de Louis Vuitton quedó fascinado con su trabajo y comenzó una relación que terminaría llevando el universo de la artista a una de las casas de lujo más importantes del mundo.
Y entonces los lunares llegaron a Louis Vuitton. En 2012, la marca y Kusama lanzaron una colaboración que llevó su universo a bolsos, zapatos, prendas, gafas y accesorios.
Los característicos patrones de la artista se mezclaron con los códigos de la maison y transformaron objetos de lujo en auténticas piezas de arte pop.
La colaboración no se quedó en las prendas y accesorios. Las tiendas de Louis Vuitton también fueron intervenidas con el universo de Kusama, llevando sus lunares, colores y formas al espacio físico.
Más de una década después, en 2023, la maison volvió a colaborar con Kusama. Esta vez, su universo se expandió más allá de los lunares: calabazas, flores psicodélicas, rostros y patrones repetitivos aparecieron sobre bolsos, prendas y accesorios. Incluso las tiendas fueron transformadas nuevamente en enormes instalaciones protagonizadas por la artista.
Kusama llevó sus lunares y colores desde las galerías hasta prendas, accesorios y vitrinas, convirtiendo sus códigos en una estética reconocible a nivel mundial.