En exclusiva con Catherine Rodríguez: El vestuario y realismo mágico en Cien Años de Soledad
Cada vez queda menos para el estreno de la segunda parte de la serie basada en el magnum opus de Gabriel García Márquez y en Somos La Percha conversamos con la vestuarista de la exitosa serie.
El próximo 5 de agosto se estrenará la segunda y última parte de la serie “Cien Años de Soledad”. La entrega basada en el libro homónimo de Gabriel García Márquez contará con ocho capítulos en los que podremos ver el declive de Macondo y el término de la familia Buendía.
Por supuesto, si leiste el magnum opus del autor colombiano sabes el fin de la historia, pero sino, esta será la oportunidad perfecta para que te adentres en la selva colombiana y descubras los misterios de una de las historias más icónicas de Latinoamérica.
Pero detrás de los azares del destino, la peste del insomnio, la lluvia de flores y el contexto sociocultural que se entrelaza en Macondo, hay un trabajo minucioso de caracterización. El vestuario no sólo viste a los personajes: narra el paso del tiempo, la historia de los Buendía y el peso del realismo mágico en cada textura.
Para entender cómo se traducen las metáforas de García Márquez a la pantalla, conversamos con Catherine Rodríguez, la diseñadora de vestuario a cargo de dar vida a esta ambiciosa producción, quien nos reveló que “el realismo mágico es un constructo de la realidad latinoamericana”, donde lo “mágico” está en lo símil.
“La gente piensa que son cosas super extrañas, traídas de los cabellos y realmente es lo cotidiano”. En otras palabras, la vestuarista optó por reinterpretar la magia en forma de pequeños, pero significativos detalles de uso diario.
Los detalles del paso del tiempo
La primera parte de la serie narra el nacimiento del Macondo y la segunda, la destrucción de un pueblo que alcanza su punto culmine.
“Es un ciclo que se cierra”, dijo Rodriguez, quien al ser consultada sobre si es más difícil diseñar para el origen o el declive, comentó que “es complementario”.
“A medida que va pasando el tiempo en la obra, vas viendo cómo va evolucionando y cómo se va construyendo paso a paso. Y eso se ve en el vestuario; las paletas de color tienen intenciones muy cargadas sobre la tristeza, sobre cómo impacta”.
Colores, intenciones y texturas
La llegada de la compañía bananera, la tensión política y el inevitable declive de Macondo se ven en la segunda parte de la obra, una evolución no sólo se lee en el guión, sino también, en las variaciones cromáticas de los protagonistas que Rodriguez ya adelantaba.
“La interpretación del color recurre a esos lugares mentales a los que me llevan los personajes," explicó la vestuarista.
Los Aurelianos con tonos azules que evocaban su propia introspección y los Arcadios con cafés que llevaban la pasión e impulsividad por delante.
“Todos los personajes tienen fuertes paletas de colores”, agregó Rodriguez, quien ejemplificó con uno de los personajes que más cambios tendrá durante la temporada: Amaranta.
Sus colorimetría “se vuelve de un rojo que es sanguíneo y que pasa por el mismo proceso de la sangre. Primero de un rojo más brillante, y luego, cuando se oxida, se va poniendo café”.
En paralelo, la vestuarista también explicó cómo el contexto sociocultural de Macondo influye en el estilo de los personajes: Las matronas francesas, las monjas, las mujeres del interior de Colombia van moldeando las personalidades y estéticas de quienes habitan este pueblo.
“Remedios es un ser etéreo y sus textiles tienen que ser más sensuales, con más caída y transparencia, que en vez de dejar ver el cuerpo, evoquen el sentirlo. O Fernanda, que es una mujer del interior que es más rígida, necesita paños con estructuras más arquitectónicas por la rigidez de su espíritu”, comentó la profesional.
Las corazas de Cien Años de Soledad
“Porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra".
Con esa frase termina la obra de García Márquez, un libro donde la soledad no sólo es abordada de distintas formas según la personalidad del personaje, sino también, es relativa a ellos y en palabras de Rodriguez, “se expresa como armaduras… La vestimenta funciona como una coraza”.
El paso del tiempo y la historia se manifiesta en prendas que, como en la vida misma, parten impolutas.
"La contemporaneidad nos muestra una ilusión donde todo es siempre nuevo y brillante. Pero antes del fast fashion, la ropa mostraba la edad, el uso y el paso del tiempo. Macondo tiene ciclos, idas y venidas, y es genuinamente real: hay barro, hay harapos y eso también es la vida", reflexiona Catherine.
La segunda entrega de “Cien Años de Soledad” alcanza su punto máximo de complejidad visual y ante la inevitabilidad del destino, Catherine Rodríguez nos demuestra que su rol trasciende la confección, honrando la memoria textil de Latinoamérica y demostrando que, en Macondo, la historia no solo se cuenta; también se viste.
Prepárate para el estreno y ve el tráiler aquí.