Glastonbury 2000: El día en que David Bowie hizo historia vestido por Alexander McQueen

Hay momentos que se sienten como un verdadero cierre de ciclo y eso pasó el 25 de junio de 2000, cuando el cantante británico llevó un abrigo inspirado en el sombrero que lució durante su primera aparición en el evento. 

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La primera vez que David Bowie se presentó en Glastonbury -uno de los festivales de música y arte más importantes del mundo- fue en 1971. Por ese entonces, el evento llevaba el nombre de “Glastonbury Fayre” y la presentación del británico, celebrada el 23 de junio, es, hasta el día de hoy, una de las más icónicas y místicas de la cultura pop. 

Bowie no debía tocar al amanecer; sin embargo, salió a escena a las cinco de la mañana y entre el caos y la neblina, el artista apareció  “volando” en hongos con un look que marcó su transición hacia lo androgino. 

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Llevó una capa de terciopelo azul, unos pantalones pata ancha muy setenteros y unas botas de tacón alto. ¿Y su cabello? La icónica melena rubia de Bowie estaba coronada por un sombrero plano y con bordados florales que pasó a la historia. 

Fue esa misma pieza la que sirvió de inspiración para su presentación en Glastonbury 2000. 29 años después de su primera presentación, el artista volvió al escenario que lo catapultó a la fama, pero en esa ocasión, el misticismo se convirtió en un verdadero cierre de ciclo. 

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El cierre del ciclo 

Era el 25 de junio del 2000, Bowie se presentó por segunda vez en el escenario más importante del Reino Unido. Un show que lo consagró como una verdadera leyenda musical, pero que claro, no estuvo exento de polémicas. 

En los 90, el artista se había volcado alindustrial rock y  la electrónica dura. Estaba empecinado en no ser un "acto de nostalgia", lo que significaba que en sus giras se negaba rotundamente a tocar éxitos  como “Let's Dance” o  “Space Oddity”; sin embargo, el dueño del festival le pidió tocar sus clásicos. Bowie, con 53 años, accedió. Sabía que “Glasto” requería una comunión masiva y no un experimento sonoro.

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Cantó frente a más de 100 mil personas y su look fue tan memorable como el show. El sombrero que lució en 1971 inspiró el imponente abrigo frock de seda y con bordados dorados que diseñó Alexander McQueen.

La silueta, fiel al dramatismo vanguardista del diseñador británico, combinaba la sastrería clásica del siglo 19 con la teatralidad intrínseca del músico. Al replicar el patrón floral del sombrero de 1971, pero transformado en hilos de oro sobre seda noble, Bowie y McQueen crearon una metáfora visual de su propia vida. 

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Visualmente, el diseño de McQueen le daba una presencia casi imperial, como un aristócrata de otra dimensión que ayudó a fomentar el mito de Bowie.

Ahora, a mitad del concierto el artista, se quitó el abrigo para quedar en un traje de sastre más ligero, pero la estampa de la primera parte quedó inmortalizada. Y aunque parezca increíble, sólo se presentó dos veces en “Glasto”: cerrando, con aquel show, un círculo perfecto. 


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