Historia y orgullo: El azul claro en el show de Bad Bunny en el Super Bowl
El azul clarito que apareció en el show de Bad Bunny en el Super Bowl funcionó como un guiño a la identidad puertorriqueña y a una memoria política que convirtió la escenografía en un mensaje.
Entre luces, coreografías y un despliegue visual cuidadosamente diseñado, hubo un detalle cromático que no pasó desapercibido en la aclamada presentación de Bad Bunny en el Super Bowl 2026. El azul clarito que apareció en distintos momentos del espectáculo. Desde acentos en el vestuario, como el de Lady Gaga y la banda Los Sobrinos, hasta un gesto central sobre el escenario, este tono suave se convirtió en uno de los elementos más comentados de la presentación.
Otros de los momentos destacados llegó cuando apareció la bandera de Puerto Rico con un triángulo azul claro, distinto al azul oscuro que aparece en muchas versiones modernas de la bandera. Esta variación no es casual. Corresponde a una versión histórica de la bandera puertorriqueña anterior a la estandarización del tono durante el periodo de dominio estadounidense sobre la isla.
Con el tiempo, el color fue modificado para asemejarse al azul de la bandera estadounidense, en el contexto de la relación colonial entre Puerto Rico y Estados Unidos.
Es por eso que el azul más claro ha sido retomado por sectores que apoyan la independencia de Puerto Rico, transformándose en un símbolo cultural y político. No se trata solo de una diferencia estética, sino de una forma de recuperar memoria histórica, identidad y autodeterminación a través de un emblema nacional.
El gesto cobra aún más peso al considerar que hubo épocas en que mostrar la bandera puertorriqueña estuvo prohibido. A mediados del siglo XX, leyes represivas limitaron la expresión del nacionalismo en la isla, penalizando incluso la posesión de la bandera. En ese contexto, verla en un escenario de alcance global funciona como un acto de reivindicación simbólica.
El escenario del Super Bowl, uno de los más vistos del mundo, se transformó así en un espacio donde la cultura pop amplificó una conversación histórica, demostrando cómo un símbolo patrio, un color específico y un momento musical pueden entrelazarse para proyectar identidad y postura política a escala global.
En medio de la música y el espectáculo, el color conectó moda, historia y política, recordando que sobre el escenario también se construyen relatos de identidad y resistencia.