De las manchas a la luminosidad: Los beneficios de incorporar la vitamina C a su rutina facial

Atenúa el daño causado por los rayos UV, suaviza las manchas, aporta luminosidad y por si fuera poco, previene el envejecimiento prematuro. La Vitamina C tiene múltiples beneficios para la piel y aquí te contamos por qué debes sumarla sí o sí a tu rutina de skincare.

Créditos: Pinterest

Incluir la Vitamina C o el ácido ascórbico en tu dieta diaria tiene un sinfín de beneficios: Contribuye a aumentar las defensas, mejorar el sistema inmune y funciona como un potente antioxidante que combate los radicales libres, contribuye a evitar el desarrollo de afecciones cardíacas, el envejecimiento prematuro y el deterioro cognitivo.

Incluso, su consumo reduce el riesgo de desarrollar osteoporosis. Por supuesto, igual tiene beneficios a nivel cutáneo y no sólo gracias a su consumo, sino también, al aplicarlo. 

Créditos: Pinterest

La Vitamina C en la cosmética

Sérums, contornos de ojos, cremas, tónicos, brumas,mascarillas y limpiadores faciales, discos exfoliantes y hasta los protectores solares incluyen este activo dentro de su lista de ingredientes, siendo excelentes alternativas para aprovechar sus propiedades directamente en el rostro. ¿Su beneficio más inmediato? Una piel mucho más brillante y luminosa. 

Créditos: Pinterest

¡Súmalo a tu día a día!

Sumarlo a la rutina diaria es tan fácil como parece, aunque sí, debes tener en cuenta que, al ser un antioxidante, actúa como un “escudo” frente a la contaminación y la radiación solar, por lo que el mejor momento para aplicarlo es por la mañana. Aunque claro, no pasa nada si lo sumas a tu skincare nocturno. 

Y aunque la Vitamina C es fantástica, no se lleva bien con todos los activos y mezclarla mal puede causar irritación, rojeces o simplemente anular sus efectos. Evita combinarla con niacinamida, retinol, peróxido de benzilo o ácidos exfoliantes como el glicólico, láctico, salicílico o mandélico. O bien, opta por aplicar uno en la mañana y otro en la noche. 

Créditos: Pinterest

Además, ten en cuenta el orden en que aplicas tus productos: primero van aquellos de texturas más ligeras y luego aquellos más densos. Es decir, limpiador, tónico, sérum, crema y protector solar, siendo este último, el mejor amigo del ácido ascórbico, pues potencian la protección frente al fotodaño y evitan la aparición de nuevas manchas. 

Créditos: Pinterest


Y aunque los productos con Vitamina C cada vez ganan más popularidad gracias a sus efectos casi milagrosos, debes tener cuidado al utilizarlo, especialmente, si es tu primera vez o tienes piel sensible. En estos casos, se recomienda que empiezas con concentraciones que vayan de un 5% a 10% y una vez que tu piel se adapte al activo, puede subir la graduación hasta un 15% ó 20%.


Siguiente
Siguiente

Tres rostros, un mismo color: el maquillaje durazno conquista la primera fila de Louis Vuitton