Del yoga facial al nervio vago: Las claves para evitar la tensión facial y mantener un rostro terso
Si te dijéramos que el estrés daña la salud de la piel, quizás no te sorprenderías. ¿Pero y si te dijéramos que las contracturas musculares también envejecen el rostro? Así es y en Somos La Percha te dejamos algunos tips para que evites la tensión facial.
No podemos evitar envejecer, pero sí podemos decidir cómo envejecemos. Es que es una realidad que no todos los rostros envejecen de igual manera; la calidad y el tipo de piel, el estilo de vida y las decisiones cosméticas influyen en el paso del tiempo.
Y si bien, el bótox y el ácido hialurónico llegaron para ralentizar el envejecimiento natural, muchas veces pueden congelar nuestras expresiones o alejarnos de una apariencia natural.
Además de que se tratan de soluciones temporales que incluso pueden conllevar problemas de salud. Y con ello no estamos haciendo un llamado a no inyectarse este tipo de sustancias, sino a preferir técnicas y opciones que trabajen desde el interior.
Anteriormente, lo abordamos: Estimular el nervio vago es clave para aumentar la producción de colágeno y con ello, mantener la piel firme y elástica por más tiempo. Sin embargo, no es la única forma de evitar la tensión facial -y la aparición de las líneas de expresión-.
Y es que sí, las contracturas musculares, especialmente en las zonas del cuello, mandíbula y adherencias del cuero cabelludo, aceleran el envejecimiento de la piel. Por consiguiente, el bruxismo, la tensión mandibular o los dolores de cabeza también.
La morfología del rostro se ve alterada no sólo por el dolor que estos padecimientos producen, sino porque limitan la circulación sanguínea, la elasticidad y la posición de los tejidos.
Por ejemplo, músculos como el trapecio, esternocleidomastoideo o los suboccipitales en la base del cráneo están interconectados con los músculos faciales y ante la tensión, se produce un efecto de tracción hacia abajo que acentúa la caída de pómulos y marca más los surcos nasogenianos. Por consecuencia, el rostro se ve más cansado.
Y aquí es donde entra el yoga y no solo el facial. Esta práctica mejora la postura corporal y relaja los músculos mediante movimientos que favorecen el estiramiento y la descontruracción.
Incluso el pilates permite liberar la carga que soporta el cuello. Así, fluye mejor el oxígeno y los nutrientes llegan sin obstáculos a los tejidos faciales, devolviéndoles una vitalidad que los productos tópicos no pueden.
No es solo movimiento y actividad física, es liberar el sistema linfático para que fluya, eliminando las toxinas que pueden acumularse y opacar la piel.
Masajes en casa
Por supuesto, puedes practicar yoga o pilates no solo para mantenerte en forma, sino también, para cuidar tu piel, mejorar su aspecto y ralentizar el envejecimiento natural. A la vez puedes realizar masajes en casa que potencien los beneficios del movimiento y aquí te dejamos algunos tips, porque, por ejemplo, la tensión del rostro no termina en nuca.
Lifting: Cuero cabelludo
Con la yema de los dedos, realiza masajes circulares, intentando que el cuero cabelludo se mueva sobre el cráneo. Esto no solo relaja, sino que despega la fascia, permitiendo que la frente se alise de forma natural.
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Liberación de la mandíbula
El músculo masetero es uno de los más fuertes del cuerpo y cuando está contraído no solo causa dolor sino que ensancha la parte inferior del rostro, perdiendo la definición del óvalo facial y acentuando las “líneas de marioneta”, aquellas que van desde la comisura de los labios al mentón.
Para liberarlo, asegúrate de apoyar tu lengua sobre el paladar, justo detrás de los dientes superiores.
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Con ello, sumado a una rutina de pilates o yoga -incluso en casa- mejorarás la calidad de tu piel. Porque al final, la clave de un rostro joven no reside en "borrar" el tiempo o aplicar y aplicar inyecciones de ácido hialurónico y botox, sino en liberar las cargas que lo opacan y tensan. Después de todo, el equilibrio interno se refleja en el exterior.