La belleza noventera: Las claves del maquillaje minimalista de los 90
Mientras los cabellos de colores regresan celebrando la rebeldía de 2016, la belleza también se inclina hacia un minimalismo que no pasa de moda y que, además, es ideal para llevar a diario.
Si viste o estás viendo “Love Story” habrás notado que Carolyn Bessette-Kennedy y Kelly Klein casi no llevaban maquillaje. Y en realidad, era así. Los 90 fueron la época del minimalismo; si no llevabas prendas estructuradas, llevabas algunas rasgadas y amplias.
El mundo se dividió en dos frentes: el del grunge y el minimalista, pero a pesar de sus diferencias, tenían más en común de lo creemos. Y no sólo en cuanto a las piezas básicas como clave -jeans rectos y tank tops en tonos neutros-, sino también, en cuanto a la belleza, porque esta y el maquillaje se concebían de forma sencilla y minimalista, sin esfuerzo.
Rostros limpios, rutinas sencillas y a penas un labial que iluminara el rostro. Claro, quienes abrazaron el grunge se permitían un delineado corrido o una sombras difusa, pero en general, el maquillaje era casi un prescindible.
Nada de bases, iluminadores, rubores o polvos bronceadores, y mucho menos de contornos o delineados galácticos. Un verdadero “No-Make Up” que proponía un ayuno cosmético que hoy vuelve para depurar la última década beauty.
Tips para que abraces el minimalismo de los 90
Lo esencial de esta tendencia radica en la honestidad de la piel. En una simplificación de la rutina que invita a olvidarnos de los 10 pasos de skincare y adquirir un cuidado facial mucho más preciso, conciso y eficiente.
El primer paso -y quizás el más importante- es una buena hidratación; una profunda que sustituya el efecto del primer y la base. El objetivo no es cubrir imperfecciones, sino celebrar la textura real de la piel, dejando que las pecas o las pequeñas marcas sean parte del relato visual del rostro.
Por supuesto, el protector solar es fundamental y aunque te puedas saltar otros pasos, este no. De ahí en más, el resto es opcional. El minimalismo noventero dictaba cejas delgadas y naturales, peinadas hacia arriba -sin el arco dramático que dominó los 2010- y pestañas con una capa mínima de máscara, nada de pestañas postizas o extensiones.
Pero en realidad, la clave está en la definición y quienes buscan un look más “producido” o una mayor profundidad, pueden sumar una sombra café mate o unos pequeños toque de bálsamo labial.
Finalmente, el sello definitivo son los labios. La belleza de los 90 no conocía los perfiladores exagerados ni tampoco los excesos de gloss. Los labiales mate eran los favoritos de modelos como Kate Moss o Christy Turlington y por supuesto, los tonos nude, terracota, ladrillo y rojo eran los protagonistas absolutos de las calles.
Aunque para el diario vivir, el efecto de labio mordido era el predilecto de quienes abrazaron la simplicidad de una década que sigue presente.
Belleza clásica y maquillaje sencillo que no requiere de retoques constantes y por sobretodo, una estética que en tiempos tan ajetreados, libera tiempo y espacio en el cosmetiquero.
Lo mejor, se trata de un estilo que no pasa de moda, cuya esencia se basa en la simplicidad y en la elegancia del menos es más. Porque después de todo, la verdadera sofisticación nunca necesitó de tantas capas para brillar.