Maquillaje minimalista: Un producto, un color y un sinfín de posibilidades
¿Cuántos productos usas para maquillarte? Entre el corrector, contorno, bronzer, sombras y glosses es probable que tu rutina implique más de cinco productos, pero maquillarse con uno solo es posible con el color adecuado.
Rutinas de skincare de diez pasos y maquillajes con más de cinco productos que solo buscan un “clean look” o un “no makeup” de acabado natural.
Y la paradoja es evidente: sumamos y sumamos capas para simular una piel desnuda cuando la respuesta no está en el exceso, sino en la versatilidad y la capacidad de hacer más con menos.
¿El secreto? Un enfoque minimalista, donde las rutinas con más de cinco productos se reducen a la multifuncionalidad de uno solo.
Un bálsamo en barra, un labial hidratante o un tinte en crema con el pigmento correcto son la solución para reducir tu maquillaje al mínimo. Y es que el color correcto puede convertirse en el protagonista absoluto de tu cosmetiquero.
Tonos mauve, terracota o melocotón que se fundan a la perfección con tu piel y lo mejor, que te sirva como sombra, rubor y labial. Un todo en uno que a través de la sutileza crea una armonía visual instantánea.
Por ejemplo, el “Peach Caramel” de Anastasia Beverly Hills, es el reflejo perfecto de esta versatilidad: un tono cálido y magnético que baila entre el café sutil y el durazno, ideal para inyectar vitalidad al rostro sin esfuerzo.
Lo mismo ocurre con el “Nearly Neutral" de Rare Beauty que es ideal si buscas algo que se funda con tu piel; un rosa neutro y suave que en las mejillas aporta un rubor sutil, en los ojos unifica el párpado con un aire sofisticado y en los labios deja un tinte aterciopelado que parece tu propio color.
Pero no se trata sólo de rubores en polvo, sino también, de aquellos líquidos como el popular “Whata Tint! Lip & Cheek de Essence, que si prefieres las texturas acuosas y a prueba de todo, es perfecto. Con un tono rosa rojizo emula al rubor natural de un "salí a caminar y me dio el aire".
Eso sí, con estos la clave está en trabajar rápido: poner un par de puntitos en las mejillas, un toque en los párpados y esparcirlo en los labios para lograr un efecto de labio mordido.
Tres en uno que, por lo demás, no tienen riesgo de errar en la combinación de tonos, pues la base es la misma.
¿Cómo aplicarlo?
En los ojos aplica un toque sutil de color en el párpado móvil para aportar una calidez inmediata que abra la mirada sin la rigidez de un delineado o la complejidad de un sombreado ahumado. En las mejillas puedes aplicarlo con los dedos y en movimientos ascendentes.
Se funde con la temperatura de la piel y crea un rubor natural. ¿Y en los labios? Es perfecto para crear la técnica del "labio mordido"; solo debes difuminarlo con la yema de los dedos y ¡Voilá!
Encuentra tu tono y olvídate de la acumulación de paletas y rubores; con uno solo, suple la función de tres productos y reduce tu rutina y maquillaje al mínimo.