Menos es más: Cómo la belleza silenciosa repara la piel en la perimenopausia
A partir de los 25 años, el cuerpo comienza a perder colágeno y después de la menopausia, esa pérdida incrementa hasta en un 30 por ciento. Pero contrario a lo que se podría pensar, la solución no está en rutinas complejas…
¿Has escuchado hablar sobre la “belleza silenciosa”? Con el auge del skincare coreano, la belleza se inclinó hacia rutinas de 10 pasos que, finalmente, están quedando atrás. Pero no es casualidad. En realidad, es la respuesta al agotamiento cutáneo e informativo.
Tras años de saturar la piel con capas y capas de productos, el rostro comenzó a pasar la cuenta, pero es justo ahí donde aparece la belleza silenciosa para priorizar la salud del rostro.
Una tendencia que ha tomado fuerza, especialmente, entre las mujeres en la perimenopausia o mayores de 40 años.
¿La razón? Los cambios hormonales propios de estas transiciones no sólo afectan los ciclos menstruales o el ánimo, sino también, la piel. A partir de los 25 años comienza a disminuir la producción de colágeno entre un 5% y 10%; para los 30 esa pérdida se duplica y después de la menopausia, incrementa hasta en un 30%. ¿El resultado? Barreras cutáneas alteradas, sequedad y una piel sin firmeza.
Cambios sutiles y silenciosos que muchas veces son acompañados por un exceso de productos que buscan compensar estas pérdidas; sin embargo, la respuesta no está en sumar más pasos en nuestra rutina, sino más bien, en simplificarla y así lo indican los especialistas.
De acuerdo con la dermatóloga Francisca Daza, de la Clínica Opia, “no es que la piel envejezca de golpe”, sino más bien, “pierde parte de sus mecanismos naturales de hidratación y reparación”, lo que puede traducirse en que, por ejemplo, quienes utilizaban retinol o ácidos sin problemas, comiencen a experimentar ardor, descamación o inflamación de un momento a otro.
¿La razón? Los estrógenos ayudan a mantener sana la barrera cutánea y, cuando disminuyen, la piel retiene menos agua, disminuyendo su tolerancia a ácidos u otros irritantes.
En palabras de la doctora, “una piel con la barrera dañada envejece peor, se inflama más y responde peor a los tratamientos”. Por eso, antes de sumar más productos o activos potentes, el primer paso suele ser reparar esa barrera.
¿Cómo reparar la barrera cutánea en pocos pasos?
Aquí es donde la belleza silenciosa o el quiet luxury triunfa. Lejos de ser solo una tendencia estética, se transforma en un criterio dermatológico que invita a simplificar la rutina.
Según Daza, uno de los errores más frecuentes cuando hablamos de skincare es la sobreutilización de activos potentes y la combinación excesiva de productos. Pero ojo, porque “abandonar completamente la rutina pensando que ya nada funciona, tampoco ayuda”, agregó la doctora.
Lo que sí suele dar resultados es una rutina simple, constante y bien indicada: limpieza suave, hidratación enfocada en reparar la barrera cutánea —con ingredientes como ceramidas o ácidohialurónico—, antioxidantes como vitamina C o niacinamida y protector solar a diario.
Y durante la noche, activos como retinoides o alfa-hidroxiácidos pueden incorporarse gradualmente según la tolerancia de cada piel.
Más allá de las cremas
Daza también enfatiza que el cuidado de la piel durante la perimenopausia, por ejemplo, no debería limitarse únicamente al skincare; una alimentación rica en proteínas, el ejercicio físico y ciertos suplementos antioxidantes también pueden influir en la salud cutánea y ahí destacan los antioxidantes enzimáticos como el superóxido dismutasa que contribuye a combatir el daño oxidativo interno.
“El cuidado tiene que ser tanto externo como interno”, destacó la especialista, quien además hizo un llamado a no temerle a las terapias de reemplazo hormonal”. “Los estrógenos no sólo regulan el ciclo menstrual, sino que también cumplen un rol importante en la calidad y funcionamiento de la piel”, explicó
Una rutina que plantea un cambio de enfoque que no busca borrar el paso del tiempo, la edad o las arrugas, más bien, cuidar la piel desde la salud, la prevención y el bienestar; una tendencia que ya vimos con Cate Blanchett y que esperamos se replique en una sociedad que cada vez luce más homogénea. Después de todo y tal como dice Daza, “El objetivo no debería ser verse de 25, sino sana, luminosa, descansada y coherente con una misma”.