Olvídate de los platinados: Vuelve el rubio dorado que definió los 90 y 2000
¿Eres team plateado o dorado? Sí eres de las personas que prefiere el dorado y que opta por un cabello rubio, prepárate porque ¡vuelve el tono que marcó los 2000!
En la vida, hay solo dos tipos de personas: las que prefieren el plateado y las que optan por el dorado. Y esta decisión no solamente aplica para las joyas, sino también, para elegir el subtono que acompañará tu cabellera rubia.
En la época dorada de Hollywood, Marilyn Monroe popularizó el rubio platinado, siendo este sinónimo de glamour, estatus e identidad. Una estética aspiracional que se mantuvo hasta los 90, este tono con matices blancos se convirtió en sinónimo de rebeldía gracias a cantantes como Gwen Stefani y Courtney Love.
El heroin-chic y el grunge se unieron bajo tonos decolorados que dejaron atrás el idealismo instaurado por Monroe en los 50. Y más tarde, en 2016-2017, el Icy Blonde, un rubio ceniza casi blanco volvió a ganar popularidad de la mano de las Kardashian-Jenner.
Un tono frío que, durante la última década, ha dado paso a balayage y mechas que hacen más fácil su mantenimiento, pero con el auge de series como “Love Story”, los subtonos dorados han reaparecido.
De los tonos fríos y platinados a los cálidos y dorados
Si el platinado representa la perfección, el idealismo y la vanguardia de los 50 y 90, el rubio dorado es el símbolo de la opulencia de los 80 y la naturalidad de los 2000.
Una mezcla que representa el éxito de las modelos y el boom de las ángeles de Victoria's Secret, y que claro, está representado por rostros como Claudia Schiffer, Christy Turlington o Gisele Bündchen.
Tonos miel, caramelo y néctar, que reflejan un cabello sano, aportando una calidez que ilumina y suaviza el rostro. Un rubio bombshell que en los 90 fue impuesto por el “Big Five” con un dorado ultra lujoso que, en los 2000, adquirió un tono de “playa” mucho más relajado y accesible.
En realidad, se trata de un color que dialoga, precisamente, en esa dualidad entre el lujo y lo natural. Gisele Bündchen es la máxima representación de aquello con un rubio espontáneo que no partía en las raíces.
Con el estreno de Gossip Girl, este volvió a la palestra gracias a Blake Lively, y no solo se estableció como el tono ideal para quienes buscaban un look radiante y juvenil, sino también, para las “party girls” como Paris Hilton.
Hoy esos “honey blonde” vuelven con sus destellos cálidos y dorados con una sola premisa: Que el cabello se vea sano e iluminado. Coloraciones que, en un mundo con tantos filtros, abrazan la espontaneidad y la belleza de lo natural, siendo una invitación a desprenderse de los acabados artificiales.
No es de extrañar que los subtonos miel o caramelo resurjan justo cuando las cámaras análogas o los audífonos con cable han vuelto para capturar la autenticidad perdida en la era de la perfección y la sobreproducción digital.
Menos retoques, más texturas y la búsqueda de un brillo que no se consigue con un matizador sino con la luz del propio sol; mismo que impacta sobre una melena dorada que no solo irradia salud, sino también, el minimalismo de una época donde todo era más real.