Con la llegada de las altas temperaturas, los pies también necesitan atención. La transpiración, la exposición al sol y el roce del calzado pueden provocar molestias, por lo que incorporar algunos cuidados a la rutina puede hacer la diferencia.
Con la llegada de noviembre comienza también la temporada de sandalias, zapatos abiertos y días en que los pies quedan mucho más expuestos. Y aunque muchas veces concentramos nuestra rutina de cuidado personal en el rostro, el pelo y el cuerpo, esta parte también necesita atención.
En Chile, las autoridades ya activaron una Alerta Temprana Preventiva Nacional por calor, vigente entre el 1 de noviembre de 2026 y el 31 de marzo de 2027, como preparación frente a los episodios de altas temperaturas que podrían presentarse durante la temporada estival. Un escenario que invita a prestar atención a los cuidados cotidianos, incluidos los de nuestros pies.
Hidratación y protección solar
Uno de los primeros pasos es mantener la piel hidratada. Aplicar crema diariamente, especialmente en los talones y las zonas que suelen resecarse, ayuda a conservar la piel en mejores condiciones. Eso sí, es recomendable evitar poner crema entre los dedos, ya que la humedad acumulada en esa zona puede favorecer la aparición de hongos.
La protección solar tampoco debe quedar fuera de la rutina. Cuando usamos sandalias o zapatos abiertos, el empeine y los dedos quedan expuestos a la radiación UV. Por eso, es importante aplicar protector solar también en estas zonas y reaplicarlo según las indicaciones del producto.
Cuidado con la transpiración y el calzado
Durante los días calurosos, los pies pueden transpirar más. Para evitar molestias, se recomienda lavarlos diariamente y secarlos muy bien, especialmente entre los dedos. También es importante elegir calzado cómodo, que permita una buena ventilación y no genere demasiada fricción.
Las sandalias nuevas o los zapatos que no se ajustan correctamente pueden provocar rozaduras y ampollas. Para prevenirlas, conviene asegurarse de que el calzado sea de la talla adecuada y proteger las zonas donde suele producirse el roce. Si aparece una ampolla, no es recomendable reventarla, ya que la piel ayuda a proteger la zona mientras cicatriza.
Pequeños hábitos que hacen la diferencia
Además de la hidratación y la higiene, mantener las uñas limpias y cortarlas de manera adecuada ayuda a cuidar la salud de los pies. También es importante evitar caminar descalza en espacios públicos húmedos, como duchas y camarines, donde existe mayor exposición a hongos e infecciones.
Por último, si pasamos muchas horas de pie o sentimos hinchazón durante los días de calor, hacer pausas y mover los tobillos puede ayudar a mantener la circulación. Si la hinchazón es repentina, persistente o viene acompañada de dolor, es importante consultar con un profesional de salud.
Con estos cuidados, los pies también pueden tener un espacio en nuestra rutina de belleza y bienestar. Porque prepararnos para la temporada de calor no se trata solamente de elegir las sandalias que más nos gustan, sino también de cuidar la piel que dejamos a la vista.