¿Por qué se parten los labios en invierno? Las causas y cómo prevenirlos

Las bajas temperaturas, el viento y la calefacción pueden afectar la piel de los labios durante los meses más fríos. Descubre por qué ocurre y qué hábitos pueden ayudarte a mantenerlos hidratados.

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Con la llegada del invierno, es común que la piel se reseque más de lo habitual, especialmente en zonas delicadas como los labios. La sensación de tirantez, las grietas e incluso el dolor al sonreír o hablar son molestias frecuentes durante esta época del año.

A diferencia del resto del rostro, los labios tienen una piel mucho más fina y prácticamente no cuentan con glándulas sebáceas, por lo que no producen los aceites naturales que ayudan a mantener la hidratación. Esto los hace especialmente vulnerables a las bajas temperaturas y a los cambios de ambiente.

¿Por qué se resecan más los labios en invierno?

El frío, el viento y la baja humedad ambiental favorecen la pérdida de agua de la piel. A esto se suma el uso de calefacción en espacios cerrados, que reduce aún más la humedad del aire y contribuye a que los labios se deshidraten con mayor facilidad.

Además, hay hábitos cotidianos que pueden empeorar el problema. Uno de los más comunes es humedecer los labios con la lengua cuando se sienten secos. Aunque entrega una sensación de alivio momentánea, la saliva se evapora rápidamente y termina resecando aún más la piel.

También influye la falta de hidratación, el uso de algunos productos con ingredientes irritantes y, en ciertos casos, la exposición prolongada al sol sin protección, incluso durante el invierno.

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¿Cómo evitar que los labios se partan?

La mejor forma de prevenir las grietas es mantener una hidratación constante durante todo el día. Para ello, es recomendable utilizar un bálsamo labial con ingredientes humectantes y reparadores, como manteca de karité, lanolina, ceramidas, vaselina o ácido hialurónico.

También es importante evitar arrancar los pellejitos cuando aparecen, ya que esto puede generar pequeñas heridas y retrasar la recuperación de la piel.

Otro aspecto clave es proteger los labios del sol. Aunque muchas personas lo asocian solo al verano, la radiación UV sigue presente en invierno, por lo que conviene elegir un bálsamo que incluya factor de protección solar (SPF), especialmente si pasarás tiempo al aire libre.

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Hábitos que ayudan a mantenerlos hidratados

Además de usar un buen bálsamo labial, existen pequeñas acciones que pueden marcar la diferencia:

  • Mantener una buena hidratación durante el día.

  • Aplicar el bálsamo varias veces al día, especialmente antes de salir y antes de dormir.

  • Evitar lamerse o morderse los labios.

  • Preferir productos sin fragancias intensas ni alcohol, ya que pueden aumentar la irritación.

  • Si la calefacción reseca mucho el ambiente, un humidificador puede ayudar a reducir la pérdida de humedad.

Si las grietas son muy profundas, aparecen con frecuencia o no mejoran después de varios días de cuidados, lo recomendable es consultar a un dermatólogo para descartar otras afecciones o recibir un tratamiento específico.


En invierno, incorporar un bálsamo labial a la rutina diaria puede ser tan importante como usar crema hidratante en el rostro. Un gesto simple que ayuda a prevenir la resequedad y mantener los labios suaves durante toda la temporada.


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