Eduardo Fuentes y sus looks en Olmué: “Trabajo con Sergio Arias porque simplemente es el mejor”

En el Festival del Huaso de Olmué 2026, el vestuario se convirtió en un aliado clave del relato escénico, reforzando la presencia y estilo de sus animadores.

Al igual que en la jornada inaugural, Eduardo Fuentes continúa confiando su imagen a Sergio Arias.

Durante la segunda noche del Festival del Huaso de Olmué, el animador lució un traje de corte smoking en tono turquesa oscuro, compuesto por dos piezas y confeccionado en lana seda.

El conjunto se complementó con una camisa de algodón y una corbata de raso gris, logrando un look sofisticado, elegante y contemporáneo. Los zapatos, de la marca Templarios, aportan el cierre clásico y sobrio al estilismo.

Mientras que para la tercera jornada, lució un traje cruzado color chocolate oscuro, camisa blanca , corbata de seda crema, y nuevamente zapatos Templarios.

Sobre su trabajo junto a Arias, Fuentes destaca la confianza y complicidad profesional que han construido a lo largo del tiempo:

“Trabajo con Sergio Arias porque simplemente es el mejor. Es muy profesional y tiene la capacidad de resolver problemas, adaptarlos y transformarlos en propuestas increíbles. Me da una enorme tranquilidad saber que lo que escojamos se verá bien, será cómodo y, sobre todo, coherente con quién soy y con lo que estoy haciendo”.

“Sergio tiene una mirada muy clara: no se trata de seguir modas porque sí, sino de adaptar el vestuario al contexto. No es lo mismo animar un festival como Olmué, conducir un programa en estudio o estar en otro espacio, y él sabe leer muy bien ese tono y traducirlo en prendas que funcionan en pantalla”, añadió.

Elegancia sin rigidez

El conductor también valora especialmente el aspecto práctico del vestuario: “Paso muchas horas de pie, moviéndome, improvisando y reaccionando a lo que ocurre en vivo. Necesito ropa que me acompañe, no que me limite. Con Sergio eso está resuelto: elegancia sin rigidez”.

“Finalmente, confío. Y cuando uno confía, deja de preocuparse por el espejo y puede concentrarse en lo importante: hacer bien su trabajo y conectar con la gente”, cerró.


En Olmué, el vestuario trasciende la estética y se convierte en parte del lenguaje escénico, acompañando con coherencia, elegancia y personalidad a quienes conducen el espectáculo.


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