El estilo de Kelly Klein: La discreción de la musa detrás de Calvin Klein
No hay dudas de la influencia de Calvin Klein en la moda, pero parte de su éxito se debe a la musa del diseñador: su ex mujer, quien, por lo demás, se convirtió en un ícono del minimalismo noventero.
Mucho se ha hablado de Carolyn Bessette-Kennedy (CBK), Gwyneth Paltrow o Kate Moss como íconos absolutos de los 90. También, de marcas como Versace o Alaïa que vivieron uno de sus mayores apogeos durante esta época.
O incluso, de Tom Ford que hizo de Gucci una de las firmas más deseadas de finales del siglo XX. Y claro, también de Calvin Klein, que no sólo se estableció durante los 90, sino que logró convertirse en el símbolo de toda una década.
Minimalista, sobrio y con una sensualidad enraizada en la pureza visual. Sin embargo, hubo un personaje clave en el auge de la marca y de quien no se suele hablar mucho: Kelly Klein.
La mujer detrás de Calvin Klein
Más allá de la marca y del renombre del diseñador estaba su mujer, Kelly Klein. Mientras los tabloides perseguían a Carolyn Bessette y el mundo observaba las vallas publicitarias de Times Square, Kelly refinaba lo que hoy entendemos como la identidad de Calvin Klein.
Desde las sombras, la fotógrafa y diseñadora de interiores, definió el ritmo de la firma, llevando el minimalismo y la sobriedad incluso en sus propios looks.
No por nada fue la musa del diseñador y su influencia fue tal que es casi imposible separar el éxito de fragancias como CK One o la explosión del slip dress de su ojo clínico para la composición y la luz. Es decir, del éxito de la casa.
Para la nacida en Michigan, la moda no era un espectáculo de artificios, sino una extensión de la vida misma. Su estilo personal —una mezcla perfecta entre el chic neoyorquino y una funcionalidad atlética— sirvió como el prototipo de la mujer Calvin Klein.
Alguien que no necesitaba logos para proyectar poder, sino una impecable camisa de popelina blanca y unos pantalones de sastre a la medida.
E incluso, su visión como fotógrafa fue la que terminó de consolidar esa estética del "menos es más" que tanto buscaba Calvin. Ella no solo vestía la ropa; entendía cómo debía verse el cuerpo y cómo la luz debía incidir en las texturas.
Una forma de comunicar que se plasmó en los exquisitos diseños de la firma y que terminó por definir la estética de toda una generación. A través de su lente, las prendas dejaron de ser un accesorio y se convirtieron en una declaración de principios.
El closet de Klein
Y sí, mientras los 90 se debatían entre el grunge y el maximalismo de las supermodelos, Kelly se mantuvo como una constante de sobriedad.
¿Su closet? Una composición casi fotográfica de suéteres de cachemir, vestidos lenceros de seda y una paleta de colores que rara vez salía del blanco, negro y beige.
Sobre Kelly Klein
En realidad, nació bajo el nombre de Kelly Rector en 1966. Estudió diseño de moda en el Fashion Institute of Technology (FIT) de Nueva York y desde joven destacó en la fotografía.
Ahora, su entrada al mundo de la moda no fue una casualidad, sino el inicio de una de las colaboraciones creativas más potentes de la industria.
Y es que, antes de convertirse en la señora Klein en 1986, ya trabajaba en el equipo de diseño de Ralph Lauren, donde comenzó a pulir su sensibilidad por lo clásico y lo funcional.
Ya en Calvin Klein, la fotógrafa se hizo amiga de Carolyn Bessette y juntas definieron el minimalismo tan característico de los 90.
Kelly es el otro ícono de la moda noventera; uno que habita en la sombras, pero cuya influencia - a menudo silenciosa-, es la que ha permitido que Calvin Klein se siga sintiendo como el futuro de la moda, como una firma atemporal que incluso 30 años después de su prime, rompe con los estigmas de la moda y se posiciona desde la sensualidad del “menos es más”.