El vestido que viajó en el tiempo: la historia detrás del look de Miranda Priestly en “El diablo viste a la moda 2”
Un diseño de archivo, un ícono de la alta costura y una reinterpretación contemporánea: así se construye uno de los looks más comentados de la secuela.
En moda, nada aparece de la nada. Y si hay un ejemplo perfecto de eso, es el imponente vestido rojo que luce Meryl Streep en la esperada secuela de El diablo viste de Prada.
Durante el rodaje, la actriz fue fotografiada en la escalinata del museo recreando una escena clave: la llegada de Miranda Priestly a la gala Met. Fiel a su personaje, el look no podía ser menor. Dramático, elegante y absolutamente inolvidable.
El diseño fue creado por Pierpaolo Piccioli para Balenciaga, en una pieza exclusiva que no solo responde al guion, sino también a la historia de la moda.
Porque este vestido no es completamente nuevo.
Para su creación, Piccioli miró hacia el pasado y encontró inspiración en uno de los diseños más emblemáticos de Cristóbal Balenciaga: un vestido de 1952 confeccionado en tafetán rojo, hoy resguardado en el Museo Cristóbal Balenciaga.
En esa época, el diseñador español ya experimentaba con lo que se convertiría en su sello: volúmenes arquitectónicos, estructuras casi escultóricas y una obsesión por el rojo intenso. Un color cargado de simbolismo, profundamente ligado a la tradición y al imaginario religioso español.
Décadas después, esa misma visión revive en la pantalla.
El nuevo vestido mantiene la esencia: la rigidez del tafetán, la fuerza del color y una silueta que no pasa desapercibida. Pero también la actualiza, demostrando que el legado de Balenciaga no solo permanece, sino que evoluciona.
Y así, Miranda Priestly vuelve a hacer lo suyo: imponer presencia sin decir una palabra.
Porque si algo deja claro este look, es que la moda, cuando es realmente buena, nunca se queda en el pasado.