El vestuario de Sophie en “Bridgerton” explicado por sus diseñadores

Conversamos en exclusiva con John Glaser, George Sayer y Dougie Hawkes, del equipo de vestuario de Bridgerton, sobre el trabajo detrás del look de Sophie.

Créditos: Netflix

John Glaser, George Sayer y Dougie Hawkes forman parte del equipo responsable del diseño de vestuario en “Bridgerton”, una de las áreas clave en la construcción del universo visual de la serie.

Con trayectorias ligadas al diseño de vestuario para cine, televisión y teatro, su trabajo se mueve entre la investigación histórica y la reinterpretación creativa propia del tono de fantasía de la serie.

En esta cuarta temporada, el vestuario de la protagonista, Sophie, no es un elemento decorativo sino un relato visual en movimiento.

Detrás de cada uniforme hay decisiones narrativas que parten del guion y se traducen en cortes, escotes, telas y micro ajustes que la audiencia rara vez los percibe de forma consciente, pero que modelan cómo leemos al personaje en pantalla.

“Hacemos cosas sutiles que el público no nota, como su atuendo de sirvienta. Aunque se ve igual al del resto, es ligeramente diferente para que luzca lo mejor posible”, afirmó John Glaser.

Créditos: Netflix

Personaje antes que referente

La forma de vestir de Sophie no está basada en una figura histórica específica. Su identidad visual se construye a partir de cómo está escrita en la historia, ya sea en los libros como en la adaptación.

El vestuario acompaña su arco. Cuando el personaje se permite más, el traje se suaviza; cuando el entorno la restringe, el diseño se contiene. Es una coreografía emocional entre personaje, espacio y ropa.

“El uniforme de sirvienta se definió según cada casa. Cada una tiene un color y un carácter distinto. Todos los uniformes cumplen un propósito y ayudan a contar la historia”, explica John Glaser. “Y todas esas vestimentas sirven un propósito para ayudar a contar la historia. En la casa Cavender, tenía que haber algo de sexualidad; la casa Bridgerton, más formal; y la primera casa, la más triste y sobria”.

Créditos: Netflix

Casa Penwood

En la casa más antigua, el uniforme de Sophie es más contenido y más triste. La sobriedad del diseño refuerza su posición en un entorno rígido, donde la emoción se reprime y la jerarquía pesa.

El vestuario aquí acompaña la experiencia del personaje. Menos ornamento, menos “fantasía”, más peso simbólico de control y distancia.

Casa Bridgerton

En la casa Bridgerton, el uniforme ya está establecido como identidad visual del hogar. Por eso, los cambios son mínimos: pequeñas variaciones de escote o ajuste que no rompen el código, pero favorecen a Sophie en cámara.

Son micro decisiones que afinan la lectura del personaje sin traicionar el mundo visual que la serie ha construido desde la primera temporada.

Créditos: Netflix

Casa Cavender

En la casa Cavender, el look de Sophie se vuelve más relajado y más atractivo. No es casual, el diseño se pensó con escenas específicas en mente, particularmente la del carruaje bajo la lluvia.

“La razón por la que hicimos ese escote fue para que, al mojarse, la tela se pegara a la piel y se transformara en un vestido más sensual”, explica George Sayer, asistente de diseño de vestuario.

Diseño al servicio de la acción

Una de las claves del equipo es comenzar siempre a partir del guion. “Partimos del guion y vemos qué necesita la historia. A veces el diseño del vestido cambia según lo que va a pasar en la escena”. Esto se ve con claridad en una de las últimas escenas de Sophie a finales de la primera parte de esta temporada.

“Cuando lleva su vestido de dama de honor y sale de fiesta. Y luego se encuentra con Benedict en las escaleras. Había una anotación que decía que él debía poder meter la mano en su vestido, así que llevaba un cordón en su vestido informal para poder abrirlo fácilmente y hacer que la escena pareciera más natural y sexy. Así que, a veces, el propio guion ayuda a determinar dónde debe ir el vestido”, explicaron los diseñadores.

Créditos: Netflix

Detrás de cada temporada hay una escala de producción enorme. A lo largo de las temporada se han fabricado miles de piezas entre trajes completos y componentes (vestidos, camisas, chalecos, pantalones).

Tal como confirma John, “Creemos que son cerca de 2500 conjuntos. Siempre son alrededor de 7000 prendas. Y eso significa chalecos, pantalones, camisas, vestidos.... Bueno, si nos fijamos en los extras también, son unas 7500 prendas de vestuario cada temporada”.

Este volumen no es solo dato de producción: explica por qué el equipo piensa en sistemas visuales como casas, códigos o paletas, para mantener coherencia y legibilidad del mundo en pantalla.


En “Bridgerton”, el diseño de vestuario es una forma de contar la historia sin decir una palabra.


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