¿Históricamente correcto? Qué tan real es el vestuario de Bridgerton

Entre siluetas, corsets suavizados y una explosión de colores pastel, “Bridgerton” toma la moda de la Regencia como punto de partida, pero la transforma en un espectáculo visual.

Créditos: Netflix

Aunque “Bridgerton” está ambientada en la época de la Regencia británica, su vestuario no busca ser una reproducción exacta de la moda entre fines del siglo XVIII y comienzos del XIX. En cambio, la serie construye una versión estilizada y romántica del período, donde la historia funciona como punto de partida, pero la estética responde sobre todo a lo narrativo y a lo visual.

Siluetas

La forma general de los vestidos femeninos sí se inspira en la silueta imperio típica de la Regencia: cintura alta justo bajo el busto y caída más recta de la falda. Este estilo se popularizó tras la Revolución Francesa, cuando la moda se alejó de las estructuras rígidas del siglo XVIII.

En “Bridgerton”, sin embargo, esta silueta se estiliza y exagera. Los vestidos suelen tener más volumen, más capas y una presencia visual mayor que muchos de sus equivalentes históricos, pensados para verse impactantes en pantalla.

Créditos: Netflix

Colores

En la moda real del período predominaban tonos suaves, blancos y colores relativamente apagados, especialmente en vestidos de día. Los tintes existían, pero no siempre lograban la intensidad que vemos en la serie.

“Bridgerton”, en cambio, utiliza una paleta vibrante de pasteles, tonos saturados y combinaciones llamativas para diferenciar familias, marcar personalidades y reforzar el tono casi de cuento de hadas del universo visual.

Corsets

A comienzos de 1800, las mujeres sí usaban corsets (o stays), pero eran más ligeros que los del período victoriano posterior. Su función principal era sostener y realzar el busto, no comprimir la cintura hasta crear una silueta de reloj de arena extrema.

La serie toma esta base histórica, pero estiliza las prendas para acentuar curvas y crear una figura más definida y sensual, alineada con la mirada moderna sobre el cuerpo.

Créditos: Netflix

Prendas interiores

Históricamente, la capa base era la chemise o camisón, que se usaba bajo los corsets para proteger la piel y absorber el sudor, cuidando así los vestidos exteriores. Sobre esta prenda iban los stays y luego las enaguas.

En “Bridgerton”, a veces se presenta el corset como si fuera la primera capa, simplificando el proceso real de vestirse. Esto responde tanto a necesidades visuales como narrativas, especialmente en escenas íntimas donde se prioriza la claridad visual sobre la exactitud histórica.

Telas

En la vida real se usaban telas ligeras como muselina, algodón fino o lino, que daban esa caída suave y natural característica de la Regencia. También eran comunes los fichus, chales y otras piezas para cubrir escotes o abrigarse.

La serie opta por telas más estructuradas, tules, bordados brillantes y capas que atrapan mejor la luz y se ven más ricas en cámara, aunque no siempre reflejen las texturas más habituales del período.

Accesorios

Durante la Regencia, los bonnets y sombreros eran esenciales al aire libre y en muchas ocasiones formales. Eran parte clave del atuendo femenino.
En Bridgerton, estos accesorios casi desaparecen, reemplazados por tiaras, plumas, flores y adornos más teatrales, que aportan glamour pero se alejan de la funcionalidad histórica.

Moda masculina

El vestuario masculino es, en general, más fiel a la historia. Fracs, chalecos, camisas con cuello alto y pañuelos al cuello eran típicos de la época, influenciados por figuras como Beau Brummell.
Aun así, la serie introduce ajustes: pantalones más oscuros, menos ajustados, telas más lujosas y cortes ligeramente adaptados para favorecer la imagen de galanes románticos más que la sobriedad estricta del período.


“Bridgerton” mezcla elementos reales de la moda de época con fantasía contemporánea para crear un universo visual atractivo y funcional a la narrativa. No busca ser lección histórica, sino una reinterpretación del período: una Regencia soñada, más cercana al romance y al espectáculo que al museo.


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