La estética del poder: El mensaje detrás del inquietante desfile de Matières Fécales
En la reciente edición de la Paris Fashion Week, la marca Matieres Fecales presentó su colección Otoño/Invierno 2026–2027 “El uno por ciento”, una propuesta que convierte la pasarela en una reflexión sobre poder, riqueza y élites globales.
Detrás del proyecto están los diseñadores Hannah Rose Dalton y Steven Raj Bhaskaran, la dupla creativa que ha construido durante más de una década un universo visual radical y provocador.
Conocidos por sus transformaciones físicas extremas y su estética casi alienígena, los diseñadores utilizan la moda como un espacio para cuestionar las nociones tradicionales de belleza, género y estatus.
En esta temporada, el foco estuvo puesto en el llamado “1 %”, una expresión utilizada para describir al pequeño grupo de personas que concentra una enorme proporción de la riqueza mundial. A partir de esta idea, la colección explora cómo el lujo puede ser simultáneamente símbolo de poder, objeto de fascinación y también motivo de crítica.
Una pasarela estructurada como obra teatral
El desfile se construyó como una narración dividida en tres actos, cada uno dedicado a explorar diferentes formas de poder y su impacto en la sociedad.
Acto I: La burguesía
El primer acto introduce un universo dominado por los códigos clásicos de la riqueza. Personajes que evocan a una familia burguesa aparecen rodeados de signos tradicionales de lujo: perlas, guantes de ópera, cuero y referencias explícitas al dinero.
Lejos de celebrar ese imaginario, la colección lo muestra desde un lugar ambiguo, donde el glamour convive con una sensación de decadencia.
Los accesorios y las prendas se convierten en símbolos de estatus, pero también en recordatorios de cómo el poder puede transformarse en control.
Acto II: Subcultura y pertenencia
A medida que avanza el desfile, la narrativa se desplaza hacia el universo más característico de la marca, las subculturas y comunidades alternativas. Aquí la moda deja de funcionar únicamente como signo de riqueza y se transforma en una herramienta de identidad.
Sudaderas, prendas estructuradas y proporciones exageradas aparecen como una especie de armadura colectiva. En este contexto, la ropa no representa dominación, sino pertenencia a una comunidad que se posiciona al margen de las estructuras tradicionales del poder.
Acto III: El futuro del poder
El último acto proyecta la discusión hacia el futuro. En un mundo donde la tecnología promete extender la vida y alterar el cuerpo humano, la colección sugiere que el poder podría dejar de medirse exclusivamente en dinero para comenzar a relacionarse con el control del tiempo y del propio cuerpo.
A lo largo del desfile, proporciones exageradas, maquillaje dramático y elementos teatrales construyen una estética incómoda que cuestiona las nociones tradicionales de belleza y poder.
Más que señalar culpables, la colección deja abierta una reflexión: qué significa realmente el lujo hoy.
Entre los rostros que aparecieron en la pasarela estuvo Bryan Johnson, el empresario conocido por invertir millones en proyectos para prolongar la vida y retrasar el envejecimiento.
En contraste apareció Michèle Lamy, figura emblemática de la moda cuya estética abraza el paso del tiempo. Juntos representan dos visiones opuestas del futuro: la juventud eterna y la aceptación del envejecimiento.
Entre provocación y comentario social
Más allá de la narrativa, la colección también se apoya en una estética visualmente inquietante. Proporciones exageradas, maquillaje dramático y elementos teatrales generan una sensación deliberadamente incómoda, diseñada para cuestionar las nociones tradicionales de belleza.
Este lenguaje visual, una mezcla entre el glamour y lo grotesco, es parte del sello de la marca, que desde sus inicios ha buscado provocar reacciones intensas y abrir conversaciones sobre los límites de la moda.
Con “El un por ciento”, Matières Fécales no se limita a presentar ropa. En cambio, utiliza la pasarela como un espacio para reflexionar sobre la relación entre dinero, poder y deseo en la cultura contemporánea.
Esta colección deja una interrogante importante: si el lujo siempre ha sido símbolo de estatus, ¿qué significa realmente en el mundo actual? Aquí la ropa deja de ser solo estatus y se convierte en una forma de identidad colectiva y pertenencia.