Royal Ascot: el elegante evento británico que parece sacado de Bridgerton

Cada junio, la aristocracia, celebridades y amantes de la moda se reúnen en Berkshire para asistir a una tradición donde la elegancia y la extravagancia son las verdaderas protagonistas.

Créditos: Getty Images

Plumas que desafían la gravedad, sombreros convertidos en esculturas, vestidos florales y una atmósfera que parece detenida en el tiempo. Cada año, Royal Ascot transforma Berkshire en el escenario de una de las tradiciones más emblemáticas del Reino Unido, donde las carreras de caballos son solo una parte del espectáculo.

Porque si hay algo que realmente capta la atención del mundo, es la moda.

A primera vista, la experiencia puede recordar a Bridgerton: mujeres con vestidos románticos, enormes tocados, guantes y una elegancia que parece pertenecer a otra época. Y aunque la exitosa serie ha ayudado a popularizar la estética de la Regencia, Royal Ascot lleva más de tres siglos cultivando su propia tradición de glamour y sofisticación.

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Fundado en 1711 por la reina Ana, este encuentro ecuestre se ha convertido en uno de los eventos sociales más importantes del calendario británico. Durante cinco días, miembros de la familia real, aristócratas, celebridades y amantes de la moda se reúnen para asistir a las carreras, pero también para exhibir algunos de los looks más comentados del año.

Uno de los aspectos más llamativos es su estricto código de vestimenta. En ciertos recintos, los sombreros o tocados son obligatorios para las mujeres, mientras que los vestidos deben cumplir requisitos específicos de largo y diseño. Los hombres, por su parte, lucen chaqués, sombreros de copa y trajes impecablemente confeccionados.

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Sin embargo, lejos de limitar la creatividad, estas reglas han impulsado una de las expresiones más extravagantes de la moda británica. Flores gigantes, plumas, estructuras arquitectónicas y detalles artesanales convierten cada sombrero en una verdadera obra de arte. En Royal Ascot, destacar no solo está permitido: es parte de la tradición.

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La edición de este año volvió a confirmar el auge del romanticismo en la moda. Mangas abullonadas, encajes, lazos, tonos pastel y siluetas etéreas dominaron las apariciones, reforzando una tendencia que también se ha visto en las pasarelas y el street style internacional.

Quizás por eso las comparaciones con Bridgerton son inevitables. Ambos universos celebran la feminidad, la teatralidad y el placer de vestir con fantasía. Y aunque uno pertenece a la ficción y el otro a la vida real, Royal Ascot demuestra que todavía existen lugares donde la elegancia clásica y la imaginación conviven a la perfección.

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Por unos días, la tradición británica deja de ser historia y se convierte en un espectáculo visual donde cada detalle cuenta y donde cualquiera puede sentirse, al menos por un momento, dentro de su propia historia de época.


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