Temporada de corazas: Cuando las armaduras se toman las pasarelas

A cuatro días de la Met Gala, en Somos La Percha revisitamos algunas de las pasarelas en que las corazas se han apoderado de la moda, demostrando que el culto al cuerpo trasciende décadas y generaciones.

Créditos: Getty Images

Hay prendas que emulan el arte y otras, la anatomía humana. Y luego, está la Met Gala que reúne ambos conceptos bajo una misma temática: Costume Art, cuyo dress code nos invita a recorrer la historia, los museos y archivos para celebrar “el cuerpo vestido”.

Tal como comentó el comisario jefe del Costume Institute, la idea de este año es que el cuerpo humano se vuelva a incluir en las conversaciones sobre arte y moda, y como tal, las piezas que ensalzan la anatomía humana reaparecen para recordarnos que a través de estas también se puede esculpir y resignificar nuestra propia estructura. 

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Corazas y bustieres: De Saint Laurent a la actualidad

Tal es el caso de las corazas que, por primera vez, fueron reinterpretadas en 1969 por Yves Saint Laurent. En aquella oportunidad, el diseñador contactó al escultor Claude Lalanne para fusionar la moda y la escultura en una pasarela de Alta Costura en la que dos modelos desfilaron con moldes de sus cuerpos.  

Y claro, ese fue solo el inicio porque a lo largo de la historia, cada diseñador ha creado su propia reinterpretación de una coraza. Réplicas de armaduras con abdominales cincelados y pechos firmes, con colores llamativos o tonos metálicos que iluminan no solo las pasarelas, sino principalmente, las alfombras rojas que dan cabida a estas piezas.   

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Por ejemplo, ese icónico corpiño fucsia diseñado por Tom Ford para Zendaya, quien lo llevó en los Critics Choice Awards de 2020 o más recientemente, el top en forma de armadura de Issey Miyake para Greta Lee en la noche inaugural del Festival de Cine Internacional de San Francisco 2026. Aunque claro, ninguna fue tan emblemática como el bustier que lució Rihanna en el Super Bowl de 2023.

Un diseño de Jonathan Anderson para Loewe, cuya importancia radicaba, en realidad, en su simbología o interpretaciones: No sólo enfatizaban la silueta de la cantante, sino además, revelaba su embarazo, siendo un escudo de maternidad que protegía y celebraba la vida casi de forma resiliente. 

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Pero yendo a la historia, en 1980, Issey Miyake presentó un "Bustier de plástico". Una pieza roja, moldeada directamente sobre el torso, que se sentía como una segunda piel inquebrantable. Y sí, fue  una de las primeras veces que la moda abrazó la idea de que una prenda podía ser una extensión sólida y artística de la anatomía. 

Y en el mismo año, Thierry Mugler, en su colección de Alta Costura llevó el concepto de la coraza hacia el fetichismo y la ciencia ficción, con estructuras rígidas que dieron vida a la “mujer insecto”.

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Más tarde, en 1999, Alexander McQueen exploró la fragilidad y la fuerza humana con un corsé de metal moldeado que nos sigue recordando que la estructura ósea es, en sí misma, nuestra primera armadura. Los 90 fueron una época gloriosa para este tipo de creaciones gracias a L'enfant Terrible y Givenchy

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Un bastión que hoy es liderado por diseñadores como Jonathan Anderson o Daniel Roseberry para Schiaparelli, quienes han experimentado con formas abstractas que desafían la gravedad y han devuelto el oro y los relieves anatómicos al centro de la pasarela.

Pecheras doradas, que delinean los pechos y se extienden hasta unos definidos abdominales que han devuelto el concepto de "armadura" al lujo cotidiano. 

Piezas que no buscan ocultar el cuerpo, sino más bien, exagerar su poder, convirtiendo a quien las lleva en una obra renacentista o una deidad contemporánea.

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Y es que hoy, las corazas ya no son un elemento de defensa, sino una invitación a proyectar una identidad audaz, que revela con actitud y una rigidez casi arquitectónica que el cuerpo humano sigue siendo una de las mayores inspiraciones de la moda. ¿Veremos estas piezas en la Met Gala? Cuéntanos en el Instagram de Somos la Percha.


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