Verde chartreuse: Eléctrico y vívido es el color que conquistará 2026
Quizás no habías escuchado o leído la palabra “chartreuse” en cuanto a colores, pero ¡regístralo! porque el “verde monasterio” será el tono más predominante de 2026 y sí, es descaradamente enérgico.
Invierno o verano, las pasarelas ya lo han incluido en su gama y tanto las alfombras rojas, como las calles ya lo han empezado a incluir.
Se trata de un verde medio amarillento, cuya historia es tan fascinante como sus destellos y combinaciones.
¿La traducción literal? Monasterio. Y de ahí viene su origen, porque a diferencia de otros colores que nacieron en la pintura o la química, este nació en una destilería de monjes.
Verlo es un viaje hacia un monasterio antiguo, escondido en medio de un bosque, donde la sabiduría ancestral culmina en una alquimia de tonos, donde el “chartreuse” refleja todo tipo de hierbas.
Y en efecto, eso es lo que es: un macerado en aguardiente creado en 1605 aproximadamente. “Un elixir de larga vida” compuesto por 130 plantas, flores y hierbas que en 1884 pasó al mundo de la moda.
De la licorería a la pasarela
A finales de la época victoriana y durante el período Art Nouveau ganó popularidad, ya que su tono eléctrico y casi "tóxico" encajaba perfectamente con la estética decadente de la época. Y sí, dominó la estética contemporánea gracias a su dualidad.
El chartreuse no pide permiso; es una declaración de intenciones que en un mundo dominado por el clean look, los tonos neutros y el minimalismo, rompe con cualquier monotonía.
Así lo ha demostrado Gucci, Saint Laurent, Burberry y Loewe que lo han rescatado de los archivos para convertirlo en el protagonista absoluto del año.
Una dosis de optimismo y frescura que va desde vestidos lenceros, hasta abrigos de estructura arquitectónica que cortan cualquier gris.
¿Es verde o amarillo?
Ahora, la verdadera pregunta es a qué color se asemeja más y justamente, este vive en equilibrio entre el verde original, ese tono vibrante y ácido y otras más amarillentas, que son más suaves y dulces.
Un color visceral, eléctrico y energizante, cuya versatilidad radica en los contrastes.
O lo amas o lo odias, pero si tu caso es el primero, puedes combinarlo con un tono negro azabache o un crema cálido para que el chartreuse se sienta sofisticado y maduro; un look de oficina elegante y aún así llamativo.
También puedes lucirlo de forma audaz y aún más vívida, contrastando con un mix rojo o violeta oscuro. Y claro, cuando se trata de textiles, el satén será tu mejor amigo.
Aunque intensidad pueda resultar intimidante, es un color que invita a experimentar con la alquimia de nuestro propio estilo, ya sea mediante detalles sutiles en las uñas o a través de vestidos y tops lenceros que se asomen por debajo del suéter. ¿Lo llevarías?