Cumplir años también se viste: prendas, identidad y una forma especial de celebrar

Siempre me pasa que se viene el cumpleaños y entra esa cuota de nostalgia. ¿Te pasa también? No sé si es ese sentir de recopilar los años que han pasado, las historias vividas y el camino recorrido. Porque, aunque a veces el alma y la mente piensen que es poco, los números dicen otra cosa.

Créditos: Dani Seguel

Es que nunca he tenido un rollo con la edad. Al contrario, pero me gusta pensar en lo vivido. En todo lo que ha pasado entre un cumpleaños y otro, en las personas que han aparecido, las que se han quedado y también en los caminos que hemos ido tomando.

Nunca fui de celebrar mucho mi cumpleaños. Siempre me daba vergüenza el momento del “cumpleaños feliz” y, cuando era pequeña en Temuco, siempre tocaba lluvia. Así que sí, tal vez esa cuota de nostalgia no parte ahora ni tiene que ver con los años, viene de siempre.

Créditos: Dani Seguel

Viviendo en Santiago, este año es la tercera vez que lo celebro. Antes, siempre elegía algún panorama sencillo, como ir con mi esposo a tomar mate en medio del pasto y, si teníamos suerte, disfrutar ese sol de agosto que, aunque estemos en la capital, tampoco es que caliente demasiado.

Pero sí, tres años celebrando, dando la bienvenida a la vida y a nuevos ciclos que se cierran y se abren. O, al menos, así me gusta pensarlo. ¿No es también una forma de mirar hacia atrás para poder recibir con más conciencia lo que viene?

Este año, un mes antes, decidí cortarme el cabello. Algo simbólico también. Es que, si no creemos nosotros, ¿quién? Lo simbólico le da vida al alma, pienso, y cada vez estoy más convencida que el arte también. Aunque dicen que es malo contar los deseos de cumpleaños, no importa. Ese fue uno de los míos, que mi ser y mi alma, en este nuevo año, estén más cerca del arte que nunca. Que no me suelten, de distintos modos, formas y espacios.

Sigo con el cumpleaños.

Este año decidí celebrarlo en un local de comida india con muchísimas opciones veganas. Les paso el dato: se llama @theraj.cl y fue lo mejor. Un espacio tranquilo, con bonita decoración y platos increíbles. Quería un espacio íntimo y lleno de amor. Y se cumplió en su totalidad.

La llegada de mi hermana, Claudia Seguel,  por el día y la visita sorpresa de mi papá, Alfredo Seguel, hicieron todo aún más especial. Reencuentros del corazón. Esos momentos que terminan siendo parte de los recuerdos que una guarda con más cariño.

Créditos: Dani Seguel

Este año tampoco se sintió tan vergonzoso el canto de cumpleaños, porque es el segundo año en que deseo la canción clásica del Carnavalito, pero en versión “Cumpleaños feliz” (está en internet) e imprimo hojas para pasárselas a los invitados. Así también canto y se vuelve todo muy armónico. Además, la letra es hermosa. Sin dudar, mi favorita.

Pero, ¿saben? Hay algo que, independiente de si celebro o no, siempre está presente: el vestuario.

El vestuario como ese espacio donde decido crear libremente, con colores, formas y combinaciones. Y, pensándolo bien, para ese día siempre me gusta llevar algo que conecte profundamente conmigo y me haga sentir “especial”.

Este año no fue la excepción.

Aunque lo decidí solamente media hora antes de salir al local para celebrar, quería prendas que mantuvieran mi esencia, que fueran únicas y que tuvieran algo que contar. Porque, al final, ¿qué buscamos cuando elegimos qué ponernos para un momento importante? ¿Que la ropa nos represente, que nos reviva o quizás un poco de ambas?

Elegí una chaqueta de @julianapaz.cl que antes era una falda y terminó convertida en una prenda naranja increíble. Los hombros son realmente maravillosos.

Cuando conocí su trabajo, realmente quedé impresionada, porque puede transformar un mantel en una obra de arte. Su feed es impresionante, repleto de colores y con una identidad muy clara. Hay algo en sus prendas que invita a mirar más allá del objeto y pensar en todo lo que puede llegar a ser.

Créditos: Dani Seguel

Además, dentro de mis elecciones, obviamente estaban los lentes ópticos coloridos de @vintageopticas. A su creadora la conozco hace algunos años y ya tengo cuatro pared de anteojos de ella. No sé, siento que cada uno de ellos entrega un sello distinto y, obvio, también los voy combinando con las prendas.

Mis lentes favoritos de este último tiempo han sido los de color naranjo.

Lo que se ve como polera, en realidad, es una salida de baño de @valeriazicavo. Hoy se dedica a la creación de vestidos de novia y eventos especiales, pero hace algunos años también creaba diversas prendas para el día a día.

Y sí, es una prenda que he usado en la playa, pero también, ¿por qué no usarla en el día a día? Me encanta visualizar las prendas más allá de un solo objetivo. ¿Cuántas veces dejamos una prenda encerrada en la idea de “esto es para…” cuando, en realidad, podría acompañarnos de muchas otras maneras?

Créditos: Dani Seguel

Como quise darle diversos largos, fui sosteniendo todo con prendedores. Pero, ¿saben? El prendedor más especial precisamente no es un prendedor, es un llavero de una marca chilena que admiro mucho, @escarlata.x.

A su creadora la conocí no solo por sus creaciones, sino también porque la preocupación y la fuerza por problemáticas sociales y ambientales relacionadas con la industria textil también la mueven profundamente. Y así ha creado colecciones únicas, con encajes, telas ligeras, estampados a cuadros y, además, muchas de ellas con ilustraciones propias.

No solamente conozco sus prendas, que, por cierto, he usado en eventos como “Premiere de El diablo se viste a la moda”, “Slow Fashion Desfile”, entre otros. También he tenido la oportunidad de conocer su espacio habilitado como taller, donde surge la creatividad.

Es que siento que los  proyectos tan únicos también generan relación con quienes están detrás. No es un contacto de “comprar” y listo. Se mantiene el contacto, se siguen sus novedades y también se celebran las alegrías.

Quizás por eso para mí el vestuario es mucho más que vestirse. La ropa comunica. Habla de lo que somos, de lo que queremos mostrar, de nuestras historias, de nuestras búsquedas y también de aquello que todavía estamos descubriendo.

Las prendas tienen vida cuando las usamos, cuando las hacemos parte de nuestros días, cuando las combinamos de nuevas maneras y cuando dejamos que nos acompañen en distintos momentos.  Y eso es lo que más me gusta de elegir algo especial para mi cumpleaños. No se trata necesariamente de estrenar. Tampoco de tener algo nuevo. Se trata de encontrar esa combinación que, en ese momento de la vida, tenga sentido para mí.

Este año fue una chaqueta que antes fue falda, unos lentes naranjos, una salida de baño convertida en parte del look, un llavero usado como prendedor y, detrás de cada pieza, personas, historias, creatividad y proyectos que admiro.

Créditos: Dani Seguel

¿No es acaso una bonita manera de celebrar la vida? Vestirnos con aquello que nos representa, rodearnos de quienes queremos y darle espacio a las historias que nos han acompañado.

 Una pausa para mirar lo recorrido, agradecer lo que permanece, abrazar lo que cambió y elegir, aunque sea a través de una prenda, cómo queremos entrar en el nuevo ciclo. Y yo, al menos este año, quiero entrar más cerca del arte que nunca.

¡Un abrazo alma revividora!

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