Las prendas como lienzos y la creación como escudo

Mi experiencia con el arte en Florianópolis.

Créditos: Cedida

Existen formas de crear que trascienden cualquier técnica. Sucede cuando un cuadro encuentra una nueva vida sobre una prenda en desuso, cuando los colores empapan las telas y aparece esa mezcolanza (amo esa palabra) porque habla de encuentros inesperados. Eso fue lo que descubrí en Florianópolis y, te lo quiero compartir.

Siempre he creído que revivir prendas es un camino sin principio ni final. Cada tela guarda una historia y, cuando vuelve a transformarse, también cambia la nuestra. ¿Te ha pasado que una persona coincide en tu vida y, sin conocer nada de ti, termina diciéndote exactamente lo que necesitabas escuchar? Eso fue lo que me ocurrió en este viaje.

La historia comenzó dos años antes de que realmente sucediera

En 2024 visité Florianópolis por primera vez. Caminábamos desde Canasvieiras una tarde cualquiera cuando, en medio de un morro y al costado de la carretera, apareció una casa imposible de ignorar hecha con botellas. La fotografié y seguí caminando. No sabía quién vivía ahí ni su historia.

Volví ahora en el 2026. Apenas llegué sentí la necesidad de encontrar nuevamente esa casa. Busqué durante horas en redes sociales hasta dar con un número de teléfono. Le escribí un mensaje que decía: "Mi nombre es Daniela, no nos conocemos, pero me encantaría saber más sobre tu casa, creador y su historia".

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Minutos después llegó la respuesta: "Te espero con un café". Me envió la dirección y, sin planearlo, esa visita terminó convirtiéndose en el mejor momento del viaje. Así conocí a Jaime Machado Riccio.

Antes de comenzar me dijo que prefería no hacer una entrevista. Durante años muchas personas habían llegado con cámaras y preguntas. Esta vez solo quería conversar. Si aparecía algún momento espontáneo, podía grabarlo. Me pareció la mejor forma de conocer a alguien que lleva décadas creando y más interesante aún.

Mientras caminaba entre paredes construidas con cerca de cincuenta mil botellas reutilizadas, cerámicas y vidrio, no podía dejar de preguntarme: ¿en qué momentos se abrieron esas botellas? ¿Cuántas risas habrán acompañado? ¿Cómo llegaron hasta aquí para convertirse en parte de una casa?

Jaime vive ahí hace treinta años, es Uruguayo. Autodidacta. Ha pasado por la bisutería hecha con alambre de acero inoxidable, el trabajo con botellas, el mosaico y hoy dedica sus días a la pintura. Lo que más me gustó fue que no le interesa definirse. Hablamos de las etiquetas que muchas veces terminan encerrando a las personas en una sola versión de sí mismas.

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"Hay que crear con lo que existe"

En medio de la conversación dijo: "Hay que crear con lo que existe".

Sin conocer mi historia, Jaime terminó diciéndome exactamente lo que necesitaba escuchar. Muchas veces los procesos creativos nos hacen sentir estancados. Permanecemos en lugares seguros por miedo a equivocarnos, cuando tal vez la respuesta siempre estuvo frente a nosotros.

Después recorrimos su taller y descubrí que sus pinturas también viven sobre prendas de vestir.

Camisas, faldas y poleras dejan de ser simplemente ropa para convertirse en lienzos. La pintura hecha con espátula se mezcla con los tejidos y cada prenda adquiere un movimiento distinto. Jaime me contaba que comenzó pintando con un solo pincel, pero que con el tiempo descubrió en la espátula una forma distinta de transmitir fuerza y movimiento.

Muchas de esas prendas pertenecían a marcas de moda rápida. Fueron confeccionadas para venderse rápido y durar poco. Sin embargo, terminaron recibiendo horas de dedicación, paciencia y arte. Lo que nació como un producto terminó convertido en una obra única.

Y reafirmo lo siguiente: la reutilización textil puede ser una expresión artística.

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Muchas veces hablamos de reutilizar ropa pensando únicamente en reducir residuos o alargar su vida útil. Pero existe otra posibilidad igual de valiosa: transformar una prenda en un espacio para crear. Puede convertirse en un cuadro, en una pieza artística o en un objeto completamente distinto.

¿Y si el próximo lienzo no estuviera en una tienda de arte, sino olvidado dentro de tu clóset? Creo que las prendas se parecen mucho a nosotros. También cambian de forma, pasan etapas y, cuando alguien les da una nueva oportunidad, cuentan una historia diferente.

Mientras conversábamos sobre reutilización, Jaime miró la casa completamente construida con botellas y dijo algo que me soprendió. "Ya no quiero saber más de botellas".

No lo dijo desde el cansancio, sino desde la libertad. Me hizo pensar en cuánto nos cuesta permitirnos cambiar. ¿Quién dijo que tenemos que hacer lo mismo toda la vida? ¿Por qué nos empeñamos en definirnos con una sola palabra?

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Antes de despedirnos nos sirvió café en su cocina, junto a un pan y dulce de castañas (increíble). Caminamos por el patio, el taller y distintos rincones de la casa. Cada espacio seguía sorprendiéndome. En un momento dijo que algún día le gustaría vender todo e irse a vivir a otro lugar.

Me impresionó escuchar eso de alguien que había construido con sus propias manos su propio universo hace treinta años. Tremenda lección, nuevamente de Jaime, entendí que aquello que hacemos en este minuto puede transformarse en una etapa y no necesariamente en un destino permanente.

Me fui de esa casa, que en Instagram la puedes encontrar como @casaartefloripa con la sensación de haber conocido a una de esas personas repletas de magia. De entender que una prenda puede ser mucho más que ropa, que una botella puede convertirse en arquitectura y que un cuadro también puede habitar una tela que alguien había dado por perdida.


¿qué prenda de tu clóset está esperando una segunda vida? Quizás, igual que Jaime me enseñó esa tarde, la respuesta siempre ha estado ahí, esperando que alguien decida crear con lo que ya existe.


Daniela Seguel

Actriz, comunicadora y creadora de Reviviendo Mil Prendas 

https://www.instagram.com/reviviendomilprendas/?hl=es
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