Primavera en tus mejillas: cómo elegir tu rubor ideal

Hoy en día, el rubor es un must cuando queremos agregar un toque de calidez y vida a nuestra piel, pero también es importante saber cómo ocuparlo y elegir el que mejor funcione para nuestro tipo de piel.

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Con la llegada de la primavera y el calor, se me hace inevitable pensar en lo ligero y la practicidad. Sin duda es mi época favorita del año: comienzan los panoramas al aire libre, los días se hacen más largos y de solo pensarlo, ya siento un poquito de calor en las mejillas. Y es por eso que pensé en cuál es ese producto de mi rutina de maquillaje que más uso, que además es práctico y puede transformar por completo mi look diario: el rubor.

Hoy en día, el rubor es un must cuando queremos agregar un toque de calidez y vida a nuestra piel, pero también es importante saber cómo ocuparlo y elegir el que mejor funcione para nuestro tipo de piel.

Y sí, puede parecer difícil y a muchas les da un poco de susto: ¿cómo aplicarlo?, ¿cuánta cantidad usar?, ¿en crema, polvo o líquido? Son muchas las preguntas que hoy quiero aclarar y enseñarte todo sobre este producto como si estuviera ahí contigo.

Cómo aplicarlo

La forma correcta no es una sola. Existen muchísimas técnicas dependiendo del efecto que quieras lograr, pero hoy te voy a enseñar una de las más universales y fáciles de aplicar.

El rubor debería pasar por encima de la mejilla, siguiendo su forma natural. Para encontrar un buen punto de inicio, traza una línea vertical imaginaria desde tu ceja, pasando por el extremo de tu iris. Desde ahí puedes comenzar a llevar el producto hacia afuera

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Si sonríes, vas a notar cómo se marca tu pómulo, y ese gesto también puede servirte como guía. Lo importante es que el movimiento acompañe siempre la forma natural de tu mejilla y no se sienta forzado.

Tip: empieza siempre con poco producto. Es mucho más fácil agregar color de a poco que tratar de corregir cuando aplicaste demasiado.

Tip: si te queda un poquito de producto en la brocha, a mí me encanta pasarlo suavemente por la nariz. Da ese efecto medio “post bronceado” que hace que todo se vea más fresco y natural.


Cómo elegir la textura ideal

Siempre he sido una fiel defensora de que el maquillaje no tiene reglas. Hay que atreverse a probar, experimentar y descubrir qué textura se adapta mejor a ti, a tu piel y también a tu rutina.

Rubor en polvo

Un clásico indiscutible y probablemente el primero que muchas probaron. Es un gran aliado si no te maquillas tanto, estás recién empezando o todavía te da un poco de miedo experimentar con texturas más avanzadas. Es fácil de controlar, puedes construir el color de a poco y corregir con mayor facilidad si aplicaste de más.

¿Cómo aplicarlo?
Toma una pequeña cantidad de producto con una brocha suave y retira el exceso antes de llevarla al rostro. Comienza desde la línea guía y trabaja el color hacia la sien con movimientos suaves y ligeros. La idea es ir construyendo la intensidad poco a poco, en vez de aplicar demasiado producto de una sola vez.

Ideal para: piel normal, mixta, grasa o seca.

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Rubor en crema

Mi favorito: versátil, rápido y fácil de usar. Su textura cremosa se difumina muy bien y ayuda a darle a la piel un aspecto más jugoso, logrando ese efecto de mejillas sonrojadas “naturalmente”. Además, puedes trabajarlo en capas para ir intensificando el color hasta conseguir el acabado que quieras.

¿Cómo aplicarlo?

Deposita un poco de producto en el dorso de tu mano. Puedes ayudarte con una brocha de fibra sintética o también usar tus dedos. Comienza aplicándolo desde la línea guía hacia la sien, siempre con movimientos suaves para integrarlo bien con la piel.

Si lo aplicas con los dedos, a mí me gusta usar uno para depositar el producto y otro limpio para ir difuminando los bordes. Así queda mucho más integrado y natural.

Ideal para: piel normal, mixta, o seca.

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Rubor líquido


El más difícil de ocupar, pero también uno de los que más dura. El rubor líquido es un producto que puedes usar solo o también por encima de tu base favorita, dando un acabado más armónico y natural a la piel.

¿Cómo aplicarlo?
Deposita unas gotas sobre una espátula o también puedes usar el dorso de tu mano. Con una brocha sintética, desliza el producto con movimientos redondos para que cada fibra tome una cantidad uniforme.

Luego comienza a depositarlo suavemente sobre la mejilla, llevando el movimiento hacia la sien. Así puedes controlar mucho mejor la cantidad de producto y evitar que te quede un manchón, ya que el rubor líquido se seca rápido.

Ideal para: piel normal, mixta o seca.

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Tip de oro:

Para una mayor duración de tu rubor en crema o líquido, te recomiendo sellarlo con un rubor en polvo del mismo tono. Puedes hacerlo con una brocha suave, repasando ligeramente la zona para fijar el producto sin perder ese efecto natural.

Así que ya sabes cuál de estos tres tipos de rubor puede ir mejor contigo. Y como les mencioné antes, soy una fiel defensora de que el maquillaje no tiene reglas, así que atrévete a probar y jugar un poco más con él.


No tienes que usar el rubor solamente como rubor: también puedes llevarlo a los ojos como sombra o incluso usar un poquito en los labios para crear ese efecto monocromático, armónico y muy natural que me encanta.


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