El insomnio aumenta en Chile: ¿por qué cada vez nos cuesta más dormir?
Un nuevo estudio reveló un importante aumento de los problemas de sueño entre los chilenos, alcanzando su nivel más alto desde 2021. El estrés, las preocupaciones cotidianas y algunos hábitos nocturnos pueden influir en la calidad de nuestro descanso.
Acostarse cansada, mirar el celular unos minutos y terminar dando vueltas en la cama sin poder dormir es una situación que muchas personas conocen. Y aunque una mala noche puede ocurrir ocasionalmente, cuando las dificultades para descansar se vuelven frecuentes, sus efectos pueden sentirse durante todo el día.
Según el último Termómetro de la Salud Mental Achs-UC, los síntomas de insomnio moderado o severo aumentaron del 8,6% en 2025 al 14,3% en 2026, la cifra más alta desde agosto de 2021.
¿Por qué estamos durmiendo peor?
El estudio, realizado a cerca de 2.700 adultos de zonas urbanas, también reveló un aumento de la ansiedad, la depresión y la soledad.
Entre las principales preocupaciones aparecen la incertidumbre económica, la inseguridad y el temor al futuro. Factores que pueden mantenernos en estado de alerta incluso cuando llega el momento de descansar.
Aunque la encuesta no establece las causas del aumento del insomnio, el estrés y las preocupaciones persistentes son factores conocidos que pueden dificultar el sueño.
El celular antes de dormir también influye
Revisar las redes sociales, responder mensajes o ver videos antes de acostarse parece inofensivo, pero puede interferir con el descanso.
La luz de las pantallas puede alterar el ciclo natural de sueño y vigilia, mientras que los contenidos estimulantes pueden dificultar la desconexión mental.
Por eso, una recomendación es dejar los dispositivos electrónicos al menos 30 minutos antes de dormir y reemplazarlos por actividades más relajantes, como leer o escuchar música tranquila.
¿Qué podemos hacer para dormir mejor?
Mantener horarios regulares para acostarse y despertar, reducir el consumo de cafeína por la tarde y procurar que la habitación esté oscura, tranquila y fresca son hábitos que pueden favorecer el sueño.
Sin embargo, dormir mal constantemente no es algo que debamos normalizar. Si las dificultades persisten o afectan la vida cotidiana, es importante consultar a un profesional y evitar la automedicación.
El insomnio persistente tiene tratamientos específicos, como la terapia cognitivo-conductual para el insomnio, y no siempre se resuelve únicamente modificando la rutina nocturna.
Cuidar el sueño también es cuidar nuestra salud física y emocional.