¿Cada cuánto debes lavar tu toalla? El hábito de belleza que podría estar arruinando tu piel sin que lo notes
No todo en la rutina de belleza son cremas y maquillajes: la toalla que usas a diario también puede influir en la salud de tu piel. Conoce los detalles que te ayudarán a evitar bacterias.
En el universo del skincare solemos hablar de cremas, sérums y rutinas nocturnas, pero hay un elemento cotidiano que muchas veces pasa desapercibido y que también influye directamente en la salud de la piel: la toalla del baño.
Ese accesorio que parece inofensivo, y que incluso puede combinar con la estética del baño o el color de las batas, puede convertirse, si no se lava con frecuencia, en un foco invisible de bacterias y hongos.
La bióloga Carolina, conocida en redes sociales como @unacordobessa, abordó este tema desde una mirada científica, pero con impacto directo en la rutina de cuidado personal.
“En nuestro día a día tenemos claro cuándo cambiar las sábanas o lavar la ropa, pero con las toallas siempre hay mucha confusión”, explicó en uno de sus contenidos.
La toalla: el paso olvidado del skincare
Aunque no suele figurar en los checklist de belleza, la toalla entra en contacto directo con el rostro y el cuerpo después de la ducha, justo cuando la piel está más sensible. Según la especialista, el problema no es usarla, sino no renovarla con la frecuencia adecuada.
“Las toallas del baño son el ambiente perfecto para los microorganismos: tienen humedad, la temperatura ideal y nutrientes, ya que al secarnos transferimos células muertas de la piel, aceites corporales y oxígeno”, detalló.
A esto sumó una frase que resume el riesgo: “El paraíso de las bacterias y los hongos”, capaces incluso de duplicar su población en apenas media hora.
Desde una perspectiva estética, esto puede traducirse en brotes de acné, irritaciones o simplemente una piel que no luce tan limpia como debería, pese a invertir tiempo y dinero en productos cosméticos.
El factor baño (y el inodoro)
El lugar donde se cuelga la toalla también influye. Mantenerla cerca del inodoro sin bajar la tapa al tirar la cadena puede empeorar el escenario.
“La estás bañando en una lluvia microscópica de gérmenes”, advirtió la bióloga, reforzando la idea de que no se trata solo de moda o decoración, sino de higiene real.
¿Cada cuánto hay que lavarla?
La recomendación de los expertos es más frecuente de lo que muchos imaginan. “El veredicto de los expertos es que la tienes que lavar cada dos o tres usos”, señaló Carolina. Como mínimo, si el tiempo no alcanza, una vez por semana debería ser la regla básica.
Esperar más de siete días puede tener el efecto contrario al que se busca después de la ducha. “Si esperas más de siete días esta toalla ya no te seca, más bien te recontamina”, afirmó.
Temperatura y cuidado del tejido
Otro punto clave es la temperatura del lavado. Lo ideal es utilizar agua caliente, sobre los 60 °C, para eliminar microorganismos de forma efectiva. Sin embargo, también es importante revisar la etiqueta, ya que no todos los textiles resisten bien el calor extremo.
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En tiempos donde el bienestar, la imagen personal y la estética del hogar conviven en redes sociales, recordar este pequeño hábito puede ser tan relevante como elegir el sérum correcto o la crema ideal.
Porque, al final, la belleza también empieza por lo que no se ve.