Drenaje Linfático: El secreto para desinflamar el cuerpo y rostro
No es magia, pero se le parece bastante y sí, pasó de ser el secreto mejor guardado de las clínicas estéticas a un ritual de autocuidado al que querrás volver una y otra vez.
Sesiones de 45, 60 o hasta 90 minutos que prometen tonificarte en cuestión de segundos. Casi un milagro que si bien suena tentador, no es permanente.
Eso sí, se trata del secreto mejor guardado de las clínicas estéticas, tiene un sinfín de beneficios e incluso puedes realizarlo en la comodidad de tu hogar.
Hablamos del drenaje linfático, una técnica desarrollada en los años 30 por el doctor Emil Vodder y su esposa Estrid Vodder, quienes descubrieron cómo ciertos movimientos ayudaban a desinflamar y mejorar los síntomas de las personas con infecciones crónicas y ganglios inflamados.
El médico fue contra lo establecido y sistematizó esta técnica para estimular el sistema linfático sin dañarlo.
Décadas más tarde, este método -ya reconocido por la medicina y empleado en tratamientos de rehabilitación, postoperatorios y patologías linfáticas- se expandió por Europa y de la fisioterapia, pasó al mundo de la estética.
Un salto que transformó la industria y se convirtió en uno de los procedimientos más solicitados gracias a sus beneficios.
Pero qué es esta popular técnica
En palabras simples, el drenaje linfático es un masaje terapéutico suave y lento que estimula el sistema límbico. De esta forma, ayuda al cuerpo a eliminar toxinas, desechos y exceso de líquidos.
Y a diferencia de otros tipos de masajes, no hay presión fuerte ni movimientos bruscos. Todo es rítmico, casi hipnótico, porque el objetivo no es trabajar el músculo, sino activar el drenaje natural del organismo.
Y cuáles son sus beneficios
En realidad, son varios y bien concretos; sin embargo, uno de los más inmediatos es su capacidad para deshinchar y por tanto, generar una sensación de liviandad.
Las piernas cansadas, el abdomen inflamado o esa sensación de “cuerpo pesado” baja notoriamente después de una sesión. Pero ¡ojo! No se trata de adelgazar, sino de desinflamar.
Otro de sus grandes beneficios es que mejora la circulación sanguínea y la retención de líquidos, siendo ideal para esos días de verano en que el calor es intenso o si pasas muchas horas sentada, ya que permite que los líquidos estancados se muevan y se eliminen correctamente.
Asimismo, es una gran aliado postoperatorio o postentreno, pues reduce los edemas y acelera la recuperación. Además, ayuda a eliminar el ácido láctico y a reducir la sensación de dolor muscular.
A la vez, permite que la piel se vea más luminosa, pareja y con menor textura. Esto, gracias a que, precisamente, mejora la circulación y la oxigenación y en cuanto al rostro, es clave marcar contornos y darle descanso a una cara cansada o estresada.
Y lo mejor, también puedes realizarlo en la comodidad de tu hogar empleando técnicas de automasaje y herramientas como el gua sha, los rodillos faciales o los cepillos de cerdas naturales.
También puedes utilizar tus dedos o nudillos y masajear desde el centro de tu rostro o cuerpo, hacia el exterior. Y si bien no reemplaza el trabajo de un especialista, funciona perfecto como complemento.