Hábitos cotidianos que ayudan a retrasar el envejecimiento y mejorar la calidad de vida, según un experto
Ajustes en la alimentación, el descanso y la actividad física pueden activar procesos internos que protegen las células y favorecen un envejecimiento más saludable.
Envejecer no depende únicamente del paso del tiempo.
La ciencia ha demostrado que gran parte del deterioro físico está relacionado con cómo funcionan, y se desgastan, nuestras células a lo largo de los años.
Daños genéticos, alteraciones en los cromosomas y un menor rendimiento energético del organismo son algunos de los factores que influyen en este proceso.
De acuerdo con el académico Antonio Fernando Murillo Cancho, profesor asociado de la Universidad de Almería, existen mecanismos naturales del cuerpo capaces de ralentizar estos efectos si se estimulan a través de hábitos simples y sostenibles.
En un artículo publicado en “The Conversation”, el especialista explica que no se trata de soluciones milagro, sino de cambios cotidianos que ayudan al organismo a repararse y mantenerse en equilibrio.
Menos calorías y horarios más ordenados
Uno de los puntos clave es la alimentación.
Reducir de forma moderada la ingesta calórica puede favorecer la regeneración celular, disminuir la inflamación y mejorar el funcionamiento del metabolismo. Estudios clínicos han asociado este tipo de ajustes con una mejor salud a largo plazo.
A esto se suma la importancia de respetar los horarios de comida.
Dejar un periodo de entre 12 y 14 horas sin ingerir alimentos entre la última comida del día y el desayuno permite al cuerpo regular mejor la glucosa, reducir la grasa abdominal y mantener una presión arterial más estable.
Movimiento diario y descanso de calidad
La actividad física regular también cumple un rol fundamental. Caminar todos los días y complementar con ejercicios de fuerza un par de veces por semana ayuda a preservar la masa muscular, controlar el peso y proteger la salud metabólica.
El sueño, en tanto, no es un lujo, sino una necesidad biológica. Dormir bien y mantener horarios regulares favorece la regulación hormonal, activa procesos de limpieza cerebral y permite que las células se reparen correctamente, aspectos esenciales para un envejecimiento saludable.
El rol del intestino y la inflamación
La salud intestinal aparece como otro factor decisivo.
Una dieta rica en frutas, verduras, legumbres y alimentos con fibra contribuye a una microbiota diversa, relacionada con una mayor longevidad y mejor respuesta del sistema inmune.
Además, ciertos compuestos naturales presentes en alimentos como frutos rojos, manzanas, cebolla y té verde ayudan a combatir la inflamación crónica asociada a las llamadas “células zombi”, células envejecidas que pueden afectar el funcionamiento del organismo.
Lejos de promesas extremas, estos enfoques apuntan a una idea clara: cuidar el cuerpo día a día puede marcar una diferencia significativa en cómo envejecemos y en la calidad de vida que mantenemos con el paso de los años.