La guía para elegir el desodorante ideal según tu tipo de piel

Altas temperaturas, más transpiración y piel más expuesta. En verano, elegir un desodorante que se adapte a tu tipo de piel es esencial para sentirte fresca y cómoda todo el día.

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No todos los desodorantes funcionan igual para todas las personas. Más allá del aroma, la textura y los ingredientes pueden marcar una gran diferencia, sobre todo si tu piel es sensible, seca o tiende a irritarse.

Elegir bien no solo mejora la sensación de frescura, también ayuda a cuidar la salud de la piel en una zona especialmente delicada.

Desodorante vs. antitranspirante

Primero, una diferencia clave. El desodorante combate el mal olor neutralizando las bacterias que lo provocan, pero no impide que sudes. El antitranspirante, en cambio, reduce la sudoración al actuar sobre las glándulas sudoríparas, generalmente mediante sales de aluminio.

Si tu preocupación principal es el olor, un desodorante puede ser suficiente, pero si sudas en exceso, podrías buscar fórmulas más específicas.

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Piel sensible

Si tus axilas suelen enrojecerse, picar o reaccionar después de depilarte, conviene evitar ingredientes potencialmente agresivos como el bicarbonato de sodio, el alcohol o las fragancias sintéticas. Las fórmulas más amigables con pieles sensibles suelen incluir minerales como el magnesio o ingredientes calmantes de origen vegetal, que ayudan a neutralizar el olor sin alterar demasiado el equilibrio natural de la piel.

Piel seca

Cuando la piel de las axilas se siente tirante o descamada, especialmente en invierno o tras la depilación, los desodorantes en crema pueden ser una mejor opción. Ingredientes como mantecas vegetales y aceites naturales ayudan a reforzar la barrera cutánea, aportando hidratación mientras cumplen su función desodorante.

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Piel grasa o con tendencia a granitos

Si notas poros obstruidos o pequeños brotes en la zona, lo ideal es optar por fórmulas ligeras y transpirables. Algunos ingredientes de origen mineral o vegetal pueden absorber la humedad sin tapar los poros, permitiendo que la piel respire y reduciendo el ambiente donde proliferan las bacterias que causan mal olor.

Piel normal

Cuando no hay mayores sensibilidades, la elección puede centrarse más en la experiencia: aroma, textura y duración. Aun así, vale la pena revisar etiquetas y priorizar fórmulas que cuiden la piel a largo plazo, evitando ingredientes que puedan resultar agresivos con el uso diario.

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Ingredientes a mirar con atención

Al elegir un desodorante, conviene fijarse en algunos componentes habituales. El alcohol puede resecar o irritar, especialmente tras el rasurado. Las fragancias sintéticas son una causa frecuente de reacción en pieles sensibles. En el caso de los antitranspirantes, las sales de aluminio siguen siendo motivo de debate para algunos consumidores, por lo que muchas personas prefieren alternativas sin este componente.


Como todo cambio en la rutina de cuidado personal, pasarse de un antitranspirante tradicional a un desodorante natural puede requerir un pequeño período de adaptación. Darte el tiempo de probar distintos formatos y texturas también puede marcar la diferencia para encontrar la alternativa que realmente se sienta cómoda y funcione bien en tu día a día.


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