La regla de los 3 minutos: El truco para un tener un cabello de salón

¿Cuántas horas dedicas a tu cuidado capilar? Mantener el pelo sano, brillante e impoluto puede requerir mucho trabajo, pero hay un truco que quizás no conocías que podría simplificar tu rutina.  

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Horas y horas en la peluquería, crema tras crema, champús y acondicionadores especializados e incluso alisadores o secadores premium.

Tener un cabello sano y saludable requiere una inversión no sólo monetaria, sino también de tiempo, sobre todo si llevas el cabello teñido o con tratamientos permanentes. 

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Sin embargo, a veces el secreto para que esa inversión realmente valga la pena no está en sumar un producto nuevo -o más horas dónde los especialistas-, sino en cómo aplicas los que ya tienes.

Y existe un truco que podría elevar tu cabellera al siguiente nivel, manteniéndola suave, brillante e impoluta. 

Se trata del doble lavado, una técnica ideal para esos días en que tu pelo amanece pesado o que el brillo se apaga apenas sales de la ducha. ¿Su aplicación? Más simple de lo que parece. 

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El primer lavado tiene una misión clara: remover la polución, el sudor y los residuos de cualquier crema o producto de estilismo. Es el "trabajo sucio". Pero en el segundo paso es donde ocurre la verdadera magia; con el cuero cabelludo despejado, el champú finalmente puede tratar la fibra y limpiar profundamente los poros. 

Ahora, ¿debes aplicarlo a diario? La respuesta es no y en Somos La Percha te explicamos cómo emplearlo en tu rutina. 

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La regla de los tres minutos

No se trata de lavar más, sino de lavar mejor. Una vez a la semana, permite que un segundo champú actúe por tres minutos completos. Esos tres minutos extra son vitales para que los activos disuelvan hasta la grasa más rebelde. Y también, los minerales del agua que opacan tu tono. 

Algo así como un mini "detox" que le devuelve la ligereza a tu melena de forma inmediata. 

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180 segundos que pueden marcar la diferencia entre un pelo que simplemente está "limpio" y uno que además se siente liviano, con movimiento y con un acabado de salón único. 

Y como el tiempo es oro, también puedes usar esos minutitos extras para exfoliar tu cuerpo o simplemente, disfrutar del vapor de la ducha.  

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Al final del día, tener un cabello impecable no requiere de pasos imposibles ni de rutinas eternas. A veces, la clave es simplificar tu cuidado capilar y  detener el reloj un par de minutos para dejar que la química haga lo suyo.


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