La amistad que unió a Valentino y Anne Hathaway
Más allá de la alfombra roja, la actriz y el diseñador italiano construyeron un vínculo marcado por la admiración y la complicidad.
En un mundo donde las alianzas entre celebridades y casas de moda suelen responder a contratos y campañas, la relación que mantuvieron Anne Hathaway y Valentino Garavani destacó por algo poco común: autenticidad.
No se trata solo de una musa y su diseñador, sino de una amistad que se ha fortalecido con los años y que hoy es parte del relato íntimo de la moda contemporánea.
El vínculo comenzó a tomar forma a mediados de los años 2000, cuando Hathaway se consolidaba como una de las actrices más versátiles de Hollywood.
Valentino, ya convertido en una leyenda viva de la alta costura, encontró en ella una elegancia natural que conectaba con los valores de su maison: feminidad, sofisticación y un glamour atemporal.
Desde entonces, la actriz ha recurrido en múltiples ocasiones a diseños del italiano para premieres, galas y momentos clave de su carrera.
Pero la relación fue siempre más allá del vestir. Anne Hathaway se convirtió en una de las invitadas habituales a los desfiles de Valentino y en una presencia cercana en eventos personales del diseñador.
Uno de los hitos más comentados fue su asistencia a la última pasarela de Valentino Garavani en 2008, cuando el creador se despidió oficialmente de las pasarelas.
Allí, la actriz no solo estuvo como estrella invitada, sino como alguien que acompañaba un momento profundamente emocional para el diseñador.
A lo largo de los años, Hathaway ha hablado públicamente de su admiración por Valentino, destacando su sensibilidad artística y su forma de entender a las mujeres.
Para ella, usar Valentino no es solo una elección estética, sino una declaración de respeto por la artesanía, la historia y la emoción detrás de cada vestido.
Esa misma admiración ha sido recíproca: Valentino ha elogiado en diversas ocasiones la inteligencia, calidez y profesionalismo de la actriz.
Incluso tras el retiro del diseñador y la evolución de la casa bajo nuevas direcciones creativas, la amistad se mantuvo intacta hasta el final.
Fotografías, apariciones públicas y gestos de cercanía confirman que el lazo no depende de temporadas ni tendencias. Es una relación que se sostiene en el tiempo, lejos del ruido y más cerca de lo personal.
Hoy, tras la muerte de Valentino Garavani, la historia que compartió con Anne Hathaway recuerda que el verdadero lujo también está en las relaciones genuinas.