El fenómeno de la perfumería en los jóvenes

Me encanta ver que algo tradicionalmente asociado al cuidado personal esté cada vez más cerca del género masculino.

Créditos: Getty Images

Salí a vitrinear perfumes —una de mis actividades favoritas—, pero no sé si antes no había mirado con suficiente detención o si, quizás, la razón sean las vacaciones.

El punto es que me impresionó la cantidad de adolescentes y jóvenes probando fragancias: en grupos de amigos o acompañados de sus padres.

En este último caso, todo iba acompañado de frases maternales del tipo: “Oye, pero no quiero que esto quede botado”, mientras el chiquillo en cuestión probaba distintas fragancias con absoluta felicidad.

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Déjenme decirles que esto no es ninguna novedad. Basta con leer los comentarios en los perfiles de los principales reseñadores —especialmente los del género masculino—, donde preguntan constantemente por perfumes para la generación Z, para volver al colegio o para sus primeras citas.

Sin embargo, no me había tocado verlo en vivo y en directo. Y, claro, me llamó la atención. Como la señora que soy.

Que conste: lo digo de forma muy positiva.

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Primero, porque me parece un hobby sano. A ver, ¿qué puede ser más lindo que querer oler bien? Especialmente en esas edades donde el olor a “rodilla” muchas veces se hace presente de manera bastante evidente.

Y segundo, porque me encanta ver que algo tradicionalmente asociado al cuidado personal esté cada vez más cerca del género masculino. Saltándose la masculinidad tóxica y permitiéndose —sin vergüenza— disfrutar de algo que históricamente se ha vinculado al mundo de la belleza y el autocuidado.

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Ojo, así debería ser siempre. Pero bien sabemos que aún hay marcas de skincare que deben lanzar líneas “for men”, acompañadas de colores grises y azulados, para poder venderle al público masculino. Porque, si no, muchos no las usan o se sienten incómodos comprando algo que no esté dirigido explícitamente a ellos.

Por supuesto que hay excepciones. Y claro que muchos hombres —y la sociedad en general— han ido evolucionando en este aspecto. Pero todavía falta.

Por eso siento que ver a los jóvenes disfrutar del mundo del perfume es un fenómeno particularmente interesante.

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En justicia, también reconozcamos que la perfumería es un área predominantemente masculina: la mayoría de los perfumistas más afamados son hombres, y los reseñadores con mayor número de seguidores también.

Créanme que, en ambos ámbitos, quiero seguir viendo a más mujeres destacándose. No es que no existan —porque existen, y muchas son increíbles—, pero merecen mucho más reconocimiento público.

Aun así, celebro profundamente que los jóvenes usen perfumes, aprendan del tema, armen sus pequeñas colecciones y comiencen a reconocer notas, casas perfumistas y estilos.

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Sin duda, esto hace más grande a la industria, amplía el mercado y plantea nuevos desafíos: ellos serán consumidores mucho más informados y exigentes en el futuro.

El mundo de la perfumería no solo sigue creciendo; también está cambiando. Y, al parecer, lo está haciendo desde cada vez más temprano.


Moyra Chellew

Periodista, experta en marketing e influencer de belleza, moda y lifestyle. Hoy gran parte de su contenido en redes sociales se enfoca principalmente en perfumería.

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