¿Por qué estamos tan cansadas? El agotamiento que no siempre se soluciona durmiendo más
Dormiste, pero despiertas cansada. Termina la jornada laboral y lo único que quieres es acostarte. Esa sensación puede ir más allá de una mala noche y los últimos datos sobre salud mental en Chile entregan algunas pistas.
“Estoy cansada” probablemente sea una de las frases que más repetimos durante la semana. Trabajo, estudios, traslados, responsabilidades domésticas y una cabeza que continúa funcionando incluso cuando finalmente nos sentamos a descansar.
Y los datos entregados esta semana muestran un escenario que merece atención. La 12ª edición del Termómetro de la Salud Mental Achs-UC reveló un deterioro en distintos indicadores de bienestar psicológico.
Dormir no siempre significa descansar
Uno de los cambios más notorios aparece precisamente en el sueño. Un 14,3% de las personas presenta insomnio moderado o severo, frente al 8,6% registrado en la medición de 2025.
Pero sentirse agotada tampoco significa necesariamente tener insomnio. Podemos dormir varias horas y aun así sentir que necesitamos descansar cuando llevamos días mentalmente exigentes o cuando nuestras jornadas dejan poco espacio para desconectarnos realmente.
Cuando descansar se convierte en otra tarea
El problema aparece también cuando intentamos transformar el descanso en productividad: hacer ejercicio, ordenar, cocinar para toda la semana, responder mensajes pendientes y aprovechar cada minuto libre.
Quizás algunos días descansar sea simplemente no hacer nada útil. Almorzar lejos del computador, salir unos minutos al aire libre, escuchar música sin revisar el teléfono o llegar a casa sin sentir que inmediatamente debemos comenzar otra lista de pendientes.
Escuchar el cansancio también importa
El nuevo Termómetro Achs-UC encontró que un 18,5% de la población presenta sospecha o presencia de problemas de salud mental, el nivel más alto de los últimos cuatro años. Además, los síntomas de ansiedad alcanzaron un 17,9%.
No todo cansancio significa que exista un problema de salud mental, pero tampoco deberíamos normalizar sentirnos agotadas permanentemente.
Descansar no siempre es dormir más: a veces también significa bajar las exigencias, recuperar espacios propios y entender que no todos los días tenemos que rendir al máximo.