A 29 años de su muerte: Lady Di y la moda como discurso

Diana de Gales, princesa de Gales y referente de estilo, convirtió su forma de vestir en parte de su identidad pública. De los códigos de la realeza a una imagen cada vez más personal, repasamos algunos de los momentos que marcaron su historia.

Créditos: Getty Images

Lady Di no se convirtió en un ícono solo por su elegancia. Algunas de sus prendas quedaron ligadas a episodios personales y culturales, transformándose en una forma de comunicar mucho antes de las redes sociales.

Cuando vestirse también era comunicar

En 1981, recién comprometida con el príncipe Carlos, Diana llevó a un partido de polo el recordado suéter rojo de Warm & Wonderful, cubierto de ovejas blancas y una oveja negra. Con el tiempo, la pieza fue interpretada como una metáfora de su lugar en la familia real.

Créditos: Getty Images

Cuatro años después, en la Casa Blanca, llevó un vestido azul de terciopelo de Victor Edelstein y bailó con John Travolta frente a las cámaras.

Créditos: Getty Images

En 1994, el vestido negro de Christina Stambolian transmitió otro mensaje. Esa misma noche se emitió la entrevista en que Carlos reconoció públicamente su infidelidad. El llamado “vestido de la venganza” terminó convertido en un símbolo de seguridad e independencia.

Créditos: Getty Images

De su clóset a objetos históricos

La relación de Diana con la moda continuó incluso después de dejar de usar esas piezas. En 2023, su suéter de la oveja negra alcanzó 1 millón 143 mil dólares en una subasta de Sotheby’s.

En 1997, ella misma subastó 79 vestidos en Christie’s para beneficiar a organizaciones vinculadas a la lucha contra el cáncer y el sida. La venta recaudó más de 3 millones de dólares.

Un accesorio también terminó llevando su nombre. El bolso Dior que Bernadette Chirac le obsequió en París en 1995 se volvió uno de sus favoritos y posteriormente fue bautizado Lady Dior en su honor.

Por qué seguimos mirando a Lady Di

Calzas ciclistas, suéteres amplios, blazers, jeans o vestidos minimalistas: casi tres décadas después, su manera de vestir continúa reapareciendo como referencia.


Sus prendas no solo sobrevivieron a las tendencias, también quedaron ligadas a la historia y la memoria colectiva.


Anterior
Anterior

Entre tenis y moda: Naomi Osaka debutó en el US Open con un look inspirado en Allen Iverson

Siguiente
Siguiente

De los lunares a Louis Vuitton: el impacto de Yayoi Kusama en la moda transformó el arte