Salir sola también es un panorama: el hábito de disfrutar sin esperar a que alguien pueda acompañarte
Ir a tomar desayuno, entrar al cine o recorrer una librería sin compañía está dejando de sentirse como un plan “incompleto”. Cada vez más personas parecen descubrir algo bastante simple: no siempre necesitamos coordinar agendas para hacer eso que tenemos ganas de hacer.
Hay panoramas que postergamos durante semanas porque ninguna amiga puede, nuestra pareja está ocupada o simplemente nadie comparte las mismas ganas. Pero ¿y si en vez de seguir esperando reservamos una mesa para una?
Una encuesta realizada en Estados Unidos durante este año a 650 personas que comen solas en restaurantes mostró que el 56% se siente muy cómodo haciéndolo y el 36% sale a comer sin compañía al menos una vez por semana.
Entre quienes tienen entre 25 y 34 años, la comodidad aumenta al 64%.
Estos datos muestran una relación cada vez más natural con los panoramas individuales.
Una mesa para una, por elección
Lo más interesante de esto está en el objetivo. El 45% de quienes comen solos señaló que lo hace porque quiere tener tiempo para sí mismo.
No necesariamente se trata de no tener con quién salir. Puede ser elegir desayunar tranquila antes del trabajo, almorzar sin conversar durante una hora o sentarse en una cafetería simplemente porque queremos disfrutar de nuestra propia compañia.
Ese momento también puede convertirse en una forma cotidiana de cuidado personal, sin necesidad de transformarlo en una gran experiencia de bienestar que también hay que programar sí o sí.
El panorama no necesita compañía
Y las actividades para salir van mucho más allá de ir a un restaurante. Otra encuesta estadounidense sobre 25 actividades públicas encontró que las personas solteras realizan actividades sin compañía con mayor frecuencia que las casadas: 56% frente a 39%.
Las diferencias fueron especialmente visibles en panoramas como ir al cine, comer fuera o asistir a conciertos.
Porque recorrer un museo a nuestro propio ritmo, probarse ropa sin apuro, elegir exactamente la película que queremos ver o comprar una entrada para un artista que ninguna amiga escucha puede tener una ventaja inesperada: no hay que negociar el panorama.
Estar sola no significa sentirse sola
Disfrutar nuestra propia compañía tampoco implica reemplazar amistades, parejas o vida social. Son experiencias completamente diferentes.
El cambio de pensamiento puede estar en dejar de pensar que hacer algo sola es el plan B o que es vergonzoso.
A veces puede ser simplemente el plan que queríamos hacer desde el principio. Y si nadie puede acompañarnos esta vez, quizá no sea necesario seguir esperando para disfrutar nuestra vida.