Salud femenina en Instagram: ¿qué tan confiable es lo que vemos en redes?
Desde consejos para “equilibrar las hormonas” hasta recomendaciones sobre menopausia, suplementos o alimentación, Instagram está lleno de contenido sobre salud femenina. Un nuevo estudio analizó qué hay detrás de estas publicaciones y cuánto respaldo científico tienen.
Un reel puede durar menos de un minuto y acumular miles de visualizaciones, pero cuando se trata de salud, ¿cómo sabemos si lo que estamos viendo tiene realmente un respaldo?
Una investigación publicada en septiembre en la revista Health Promotion International analizó 472 publicaciones en inglés que utilizaban el hashtag #womenshealth en Instagram. Los resultados muestran un escenario donde conviven divulgación, experiencias personales y contenido comercial.
Muchas afirmaciones, poca evidencia citada
Entre las publicaciones analizadas, un 69% hacía afirmaciones explícitas sobre salud. Sin embargo, solo un 7% hacía referencia clara a evidencia científica para respaldarlas.
Eso no significa automáticamente que el 93% restante contuviera información falsa. De hecho, los propios investigadores aclaran que no comprobaron la exactitud de cada afirmación.
Hormonas y salud reproductiva dominan la conversación
La salud hormonal y reproductiva fue el tema más frecuente, presente en un 48% de las publicaciones.
Dentro de este grupo también apareció contenido sobre menopausia y perimenopausia, que representó un 12% del total.
La pregunta que nos queda entonces es: ¿quiénes estaban detrás de los posts? El 63% provenía de influencers.
No todos eran personas sin credenciales para hablar sobre cuidados de bienestar, sino que de ese grupo había médicos, pero también profesionales de salud alternativa como naturópatas y coaches.
Cuando informar y vender se mezclan
El componente comercial también fue importante. Los investigadores identificaron un interés financiero claro en el 51% de las cuentas, mientras que un 39% de las publicaciones vendía directamente alguna intervención, como productos, servicios o tratamientos.
Esto puede hacer más difícil distinguir cuándo estamos frente a contenido educativo y cuándo una recomendación también busca vendernos algo.
Instagram puede ser una puerta de entrada para descubrir temas de salud, compartir experiencias y encontrar comunidades que entiendas nuestro dolor o vivencias.
Pero un video convincente, muchos seguidores o una cuenta verificada no reemplazan la evidencia ni una evaluación profesional.
Antes de guardar el próximo consejo sobre hormonas, fertilidad o bienestar, vale la pena hacerse tres preguntas: ¿quién lo está diciendo?, ¿qué evidencia presenta? y ¿me está informando o intentando vender algo?