Descubriste una infidelidad, ¿y ahora qué? 7 cosas que pueden pasar después, según una psicóloga
Desde el shock y las emociones contradictorias hasta cuestionar tu autoestima: la psicóloga clínica Javiera Estroz explica algunas de las reacciones que pueden aparecer después de descubrir una infidelidad.
Descubrir una infidelidad puede sentirse como si de un momento a otro cambiara todo lo que creías saber sobre tu relación. Y aunque solemos imaginar que la primera reacción será la rabia o las ganas de terminar, la realidad puede ser bastante más confusa.
Puedes sentir tristeza, enojo, incredulidad, querer saber cada detalle o no querer escuchar absolutamente nada. Incluso puedes extrañar a esa persona mientras estás profundamente enojada con ella.
No hay una única forma de reaccionar ni una decisión que tengas que tomar inmediatamente. La psicóloga clínica Javiera Estroz conversó con Somos La Percha sobre algunas de las cosas que pueden aparecer después de descubrir un engaño.
1. Primero puede aparecer el shock
Antes de llorar, enojarte o tomar una decisión, puede simplemente pasar que no sepas qué hacer con lo que acabas de descubrir.
La información puede sentirse tan inesperada que aparece una especie de pausa emocional. “No sé ni qué sentir” puede ser una reacción completamente posible.
Como explica Estroz, no siempre aparecen inmediatamente la rabia o la tristeza. También puede existir incredulidad, confusión o incluso desconexión emocional.
“Tu mente está intentando procesar información que rompe con lo que hasta ese momento creías sobre tu relación”, comenta la psicóloga.
2. Puedes querer saber absolutamente todo… o no querer saber nada
¿Quién fue? ¿Cuándo empezó? ¿Cuántas veces pasó? ¿Dónde? Las preguntas pueden aparecer una detrás de otra.
Pero también puede ocurrir lo contrario: que prefieras no conocer ningún detalle porque sientes que saber más solo aumentará el dolor.
“No existe una cantidad ‘correcta’ de información que necesitas saber”, explica la psicóloga.
Y sí: también puedes cambiar de opinión. Lo que hoy necesitas saber, mañana quizás prefieras no escucharlo.
3. Tus emociones pueden contradecirse
Una de las partes más desconcertantes puede ser sentir dos cosas completamente opuestas al mismo tiempo.
Puedes estar furiosa y seguir queriendo a esa persona. Puedes sentir rechazo y, al mismo tiempo, extrañarla. Puedes querer terminar y también desear que las cosas vuelvan a ser como antes.
Y esto no significa que estés confundida respecto de todo. Simplemente, las emociones no siempre funcionan de manera ordenada.
“Extrañar a alguien no significa que tengas que volver”, señala Estroz.
4. Es posible que empieces a compararte
Después de una infidelidad, una pregunta puede aparecer casi automáticamente: ¿qué tenía esa persona que yo no?
Ahí es donde la situación puede empezar a afectar directamente la autoestima. Es fácil buscar una explicación en el aspecto físico, la personalidad, la vida sexual o cualquier otra característica.
Pero una infidelidad es una decisión tomada por otra persona. No es una prueba de que tú hayas sido insuficiente.
Como plantea la psicóloga: “Una decisión que tomó otra persona no debería convertirse en una evaluación sobre tu propio valor”.
5. Puedes empezar a cuestionar todo
Después de descubrir que algo que creías cierto no lo era, es posible comenzar a revisar el pasado con otros ojos.
Una conversación que antes parecía normal puede adquirir otro significado. Un mensaje, una salida o incluso un cambio de rutina pueden empezar a generar dudas.
Estroz habla de hipervigilancia, una respuesta que puede llevarte a revisar detalles y buscar señales que antes pasabas por alto.
Y junto con desconfiar de la otra persona puede aparecer una pregunta todavía más difícil: “¿Cómo no me di cuenta?”, señala la experta.
6. Vas a escuchar muchas opiniones sobre qué deberías hacer
“Déjalo”. “Todos cometemos errores”. “Yo jamás perdonaría una infidelidad”. “Dale otra oportunidad”.
Cuando alguien cercano descubre una infidelidad, es habitual que su entorno tenga una opinión muy clara sobre cuál debería ser el siguiente paso.
Pero una relación no la viven los amigos, la familia ni quienes opinan desde afuera. No tienes que decidir inmediatamente si perdonas, terminas o continúas.
A veces, primero necesitas entender qué pasó y cómo te sientes tú.
7. Después viene la reconstrucción
Independientemente de lo que decidas hacer con la relación, hay algo que sí tendrás que reconstruir: tu propia estabilidad después de lo ocurrido.
Puede ser recuperar tu autoestima, volver a confiar en tus decisiones, retomar tus rutinas, apoyarte en tus vínculos y reconectar con tu propio proyecto personal.
Si decides continuar con la relación, la confianza tendrá que reconstruirse entre ambos. Si decides terminar, el proceso será distinto: comenzar a construir una vida sin esa relación.
Porque después de una infidelidad quizás no se trata solamente de decidir si te quedas o te vas, sino también de volver a preguntarte qué necesitas tú para sentirte segura y en paz contigo misma.